domingo, 21 de julio de 2013

Explorando la apertura en las relaciones

Una vez una mujer explicaba cómo ella y su pareja se sentían libres para expresar sus respectivas atracciones hacia otra gente, y lo bien que se sentía hacerlo, respecto a relaciones anteriores en las cuales decir eso pudo haber sido un tabú.

Un amigo, sabiendo que no podía evitar escucharlos desde donde estaba sentado me invitó a la conversación, preguntándome acerca de mi relación. La describí como una relación similar a la suya exceptuando que, a veces, nos dejamos llevar y actuamos movidos por esas atracciones.

"Ah, es que estás en una relación abierta" respondió la mujer, seguido de lo cual empezó a defender los límites de su relación, explicando que ninguno de los dos realmente actuaría movido por esas atracciones, inclusive si el otro estuviese completamente de acuerdo.

Debido a que no sentían la necesidad, simplemente.

Le dije que me parecía genial eso y abandoné la conversación tan pronto como me lo permitió la cortesía, sin saber a ciencia cierta por qué la sentí como una afrenta hacia mí.

Hasta dentro de las comunidades de mentalidad abierta y otras relativamente desenfadadas en las que me muevo, es difícil encontrar personas que no empiecen a dar explicaciones por su preferencia por la monogamia poniéndose un poco a la defensiva, aún sabiendo que tanto mi pareja como yo no somos totalmente exclusivos en lo sexual.

Por otra parte, y debido a que mi pareja y yo hemos alterado algunos de los límites que mantenemos de manera específica y ocasional, mi relación ha sido etiquetada como que no fuese realmente abierta por un amigo que forma parte de una comunidad de relaciones abiertas en San Francisco.

Tanto abiertas como cerradas, poliamorosas como monógamas, todas las relaciones caen en algún punto del espectro de la apertura sexual, donde los extremos de la exclusividad absoluta y la apertura total son sumamente inusuales, hasta inimaginables.

Hay relaciones donde un miembro está tan bajo propiedad del otro que no debe nunca mostrar algo de su piel en público. Hay relaciones en las cuales no está bien visto pasar algún tiempo con los amigos del sexo opuesto sin contar con el pretexto de una fiesta o del trabajo. Hay relaciones donde solo se permite expresar atracción por celebridades, pero nunca hacia gente que pudiese estar al alcance. Hay relaciones donde está bien expresar atracción hacia amigos y conocidos, pero sin que eso trascendiera a lo físico. Hay relaciones en donde todo vale, siempre y cuando se tomen medidas de seguridad y ninguno de los dos exprese dudas. Y hay relaciones situadas en cualquier punto del espectro y más allá, a las que se le podrían aplicar cualquier excepción o salvedad imaginable, explícita o sobreentendida.

Teniendo en cuenta éste abanico de posibilidades, todas las relaciones son abiertas en cierto grado y cerradas en otro. ¿Dónde pones el límite entre lo abierto y lo cerrado?

En mi opinión, concentrarse en un conjunto cambiante de reglas sexuales deja por fuera lo fundamental en una sana relación abierta: Lo que define las cualidades de una relación abierta, para mí, tiene que ver mas con cómo es la interacción de la pareja (o trío, etc.) con el mundo al permitir nuevas relaciones, pasiones y vínculos, que se desarrollen y enriquezcan sus vidas. El mayor reto para mi relación no ha sido abrirme al interés sexual de mi pareja por otra gente, sino que ha sido abrirme a su deseo de hacer carrera como doctora. Las demandas interminables de las instituciones de la medicina occidental me inspiran mas celos y miedos de lo que cualquier individuo podría. Mi opción de procesar esos celos y miedos me ha llevado a encarar a algunos de mis peores y mas esquivos demonios, y me ha llevado a un lugar donde poder cambiar algunas creencias que me han impedido alcanzar mi potencial.

También me pregunto si ésta apertura no será cíclica de algún modo, en el transcurso de la relación. Me pregunto si habrán momentos para abrirse al mundo y otros para cerrarse y enfocarse el uno en el otro. Las relaciones empiezan con cierto grado de cierre, donde el progreso se percibe en la manera como entrelazan íntimamente sus vidas. Esta fase termina al alcanzar un punto donde el vínculo es fuerte y seguro, y se vuelve una especie de hito o criterio mientras vas al mundo a cumplir sueños que no serían posibles sin el amor y el apoyo de tu pareja. Esta transición es un proceso delicado, el cual puede percibirse como hacer tienda aparte y como que nunca se volverá a sentir el entusiasmo de incrementar intensamente la intimidad de nuevo. Es también común que un miembro de la pareja comience este proceso antes que el otro, lo que puede llevar a intensos episodios de celos y sentimientos de pérdida. Sin embargo, si el vínculo es lo suficientemente fuerte y los integrantes de la pareja se apoyan en cierta sabiduría, la apertura puede empezar de manera sincera.

Desde ésta perspectiva, la apertura en una relación solo puede llevar a admitir otras parejas sexuales si esa fuese una vía para crecer y expandirse, por parte de uno o mas miembros de la pareja o grupo. Tal vez esto fue lo que la mujer quiso expresar defendiendo los límites de su relación, es decir, la certeza de que ese deseo no existía.

De entre todas las pasiones, si las ponderásemos como iguales, los intereses sexuales y románticos son considerados, generalmente, los tipos mas amenazadores de las nuevas pasiones para una relación primaria. La gran mayoría de la gente hace de la exclusividad sexual el estandarte de su vínculo mas sagrado. ¿Por qué supones que ésto es así? Me gustaría saber lo que piensas.


Autor: Bannigan McDade - Traducción: Selenio Escrito
Artículo original en inglés.

domingo, 14 de julio de 2013

La última guía sicológica para las relaciones sexualmente abiertas

Un clásico estudio sicológico exploró el mayor apetito por el sexo sin compromiso de los hombres; una mujer u hombre atractivos se acercaron a extraños del otro sexo en una universidad, diciendo: "Te estuve viendo por el campus. Te encuentro muy atractivo". Los colaboradores del experimento entonces hicieron una de las tres preguntas, elegidas al azar antes de acercarse al sujeto: a) ¿Saldrías conmigo esta noche?, b) ¿Vendrías a mi apartamento esta noche?, c) ¿Te irías a la cama conmigo esta noche?

A la primera pregunta, tanto hombres como mujeres aceptaron 50% de las veces. A la segunda, 69% de los hombres y 6% de las mujeres respondieron afirmativamente. A la tercera pregunta, 75% de los hombres, y 0% de las mujeres dijeron que sí, y los hombres que declinaron a veces se disculpaban y citaban un conflicto debido a planes preestablecidos.

Otro estudio encontró que los hombres desean un promedio de 18 compañeras sexuales a lo largo de su vida, comparado con las mujeres, que reportaron desear 4 a 5 compañeros.

Kevin Zimmerman, del Iowa State University, cita estos estudios en una intrigante guía académica a las relaciones sexualmente abiertas, que se publicó recientemente.

Reunió un montón de investigación científica que cuestiona si se supone realmente que todos deban ser monógamos, y si buena parte de la infelicidad de las parejas surge de presuponer que la monogamia es la única opción.

Zimmerman se plantea la pregunta de si pudiésemos ser socializados a creer que ser devotos a una segunda persona es amar menos a la primera, aunque esta norma no aplique cuando se discute sobre adorar a más de un hijo, por ejemplo.

Zimmerman explica que las relaciones abiertas son algo distinto de la infidelidad o el engaño, porque los compañeros acuerdan respecto a los límites sexuales de la relación, y no hay engaño en el sexo [fuera de ella]. Relaciones abiertas exitosas típicamente implican a aquellos que dan privilegio a la autenticidad sobre la conformidad en sus relacionamientos. Las relaciones 'abiertas' pueden ser caracterizadas por tener más honestidad y una mejor observación de los límites.

El artículo de Zimmerman se publica en el "Journal of Feminist Family Therapy" - las relaciones "abiertas" a veces son vistas como elevadoras del status de las mujeres, liberándolas a estar con quien ellas quieran, ofreciendo mayor poder sobre sus propios cuerpos. Algunas mujeres heterosexuales feministas prefieren relaciones "abiertas", remarca, para evitar parecer dependientes de los hombres, o fuera del desprecio por estar "sumergidas" en una pareja.

Estudios indican que el 79% de los estadounidenses creen que siempre está mal que el casado se conduzca en relacionamientos sexuales fuera del matrimonio, aunque la investigación más actualizada que cita Zimmerman indica que las estimaciones de infidelidad están cerca al 60% en los hombres y 40% en las mujeres.

La monogamia también es la excepción en los relacionamientos a través del reino animal. Zimmerman cita trabajos que afirman que de 4.000 especies de mamíferos, solamente cerca del 3% se encontró que fueran monógamos, más aún de las cerca de 400 especies de primates, la monogamia se reportó en sólo nueve de ellas.

Zimmerman argumenta que incluso la forma del pene masculino, junto con la embestida masculina, aparentemente facilita la remoción del semen de otros hombres de la vagina, de acuerdo a investigaciones previas. En especies monógamas, machos y hembras son similares en tamaño corporal y los machos ostentan testículos más pequeños en comparación con machos no monógamos - el testículo y el tamaño del cuerpo de los hombres en el homo sapiens corresponde a lo que se esperaría en una especie polígama. Nuestra forma corporal revela que no estamos biológicamente diseñados para ser fieles.

El artículo de Zimmerman, titulado "Clientes en Relaciones Sexualmente Abiertas: Consideraciones para Terapeutas", explica que la estrategia evolutiva óptima es parecer monógamo al tiempo de ser polígamo en forma encubierta. Podría estar en el mejor interés tanto de hombres y mujeres el presentarse (o tergiversarse) a sí mismos ante potenciales parejas como leales. Una ventaja particular podría incrementarse en las mujeres que se presentan (tergiversan) a sí mismas como poseedoras de bajo deseo sexual, vinculada a la incertidumbre de paternidad.

De las 185 sociedades humanas investigadas en un estudio, solamente 29 restringían a sus miembros a la monogamia, en adición, 154 de las 185 sociedades permitían a los hombres tener múltiples compañeras si pudiesen mantenerlas.

Zimmerman explica que la "no monogamia asociada" se refiere a una pareja comprometida que permite el sexo fuera de la relación central. El swinging es no monogamia en un contexto social, también referida como "el estilo de vida", el poliamor permite a los compañeros tener más de una relación sexual, afectiva y emocional. La 'polifidelidad' se refiere a tres o más personas que han hecho un compromiso de estar juntos en una relación primaria. Una asociación monógamo/no monógamo es una en donde una persona es monógama y la otra no.

Las mujeres bisexuales son numerosas en comunidades poliamorosas; la broma de moda sugiere que ellas pueden "tener su Adán, y su Eva también". De acuerdo a Zimmerman, el estudio confirma que en las parejas homosexuales es mucho más probable permitir sexo extra-pareja. Dos tercios de las parejas masculinas de todas las duraciones están en relaciones sexualmente abiertas. Todas las 156 parejas homosexuales en una muestra, que han estado juntos por más de cinco años, describieron sus relaciones como abiertas, indicando que tener una relación abierta podría estar relacionada con la longevidad de la pareja. Zimmerman también cita estudios que confirman que las parejas heterosexuales en relaciones abiertas pueden ser felices, íntimas, y bien ajustadas.

En una sociedad en la que la monogamia es la única manera aceptable de estar en un relacionamiento comprometido, Zimmerman sostiene que individuos que experimentaron atracción por cualquiera fuera de la pareja primaria, experimentan a veces pena de culpa, y de engaño. Estar muy metidos en la idea de la monogamia y el matrimonio paradójicamente vuelve más probable que muchos encuentren que la única manera de acomodar nuestra biología no monógama, es engañando.

Algunos optan por sostener una vida sexual secreta antes que discutir abiertamente y resolver conflictos con sus parejas, debido a los tabúes sociales que existen respecto al sexo extra-relación y al sexo en general.

Estos argumentos y evidencias sugieren que el estigma sobre las relaciones abiertas podría estar cambiando, y en el futuro, este estilo de vida incluso podría volverse la norma. Zimmerman compara la cohabitación antes o en vez del matrimonio, respecto al cual existía un fuerte tabú similar sólo una generación atrás.

El artículo de Zimmerman sostiene que los terapeutas de parejas pueden necesitar confrontar su "heterocentrismo" implícito - de que la heterosexualidad y las relaciones héterosexuales son la norma con la que todas las otras sexualidades y relacionamientos sexuales deberían ser juzgadas.

Una de las experiencias de los coautores del artículo (HH-N) de trabajar en terapia sexual ha sido que la generación "I" (aquellos nacidos en 1980-99) parecen menos empáticos hacia los sentimientos y valores de sus parejas y parecen menos comprometidos a relacionamientos que duren toda la vida. Muchos de todas las generaciones viven en relaciones "íntimas" que no cumplen sus necesidades sexuales. Las parejas pueden ser elegidas porque sirven de apoyo o serían buenos padres, pero esas cualidades no necesariamente vienen en el mismo paquete con ser un gran amante.

Dadas las nuevas oportunidades provistas por internet, es inevitable, el sexo fuera de los matrimonios está probablemente incrementándose.

Aún así, el que esto efectivamente sea algo bueno, o no, queda como una interrogante abierta.


Los autores del artículo son el Dr. Raj Persaud y Helinä Häkkänen-Nyholm, y el artículo original puede leerse aquí en inglés.

jueves, 27 de junio de 2013

Principios en el poliamor

Como he observado con creciente repetición, practico el poliamor. Definido simplemente como amor múltiple, la práctica social de esta idea se funda en comprometerse consciente e intencionalmente en múltiples relaciones en las cuales todos son conscientes del espíritu de apertura y honestidad. Mucho se ha dicho en la cultura popular en América recientemente en programas de televisión y artículos de revistas, y comenzó en gran parte con el debate de la no-monogamia de Dan Savage. No tengo ningún deseo de entrar en un debate sobre las raíces del poliamor o estancarme en lo que yo considero ridículos y falsos debates sobre si los seres humanos como especie son biológicamente propensos o no hacia la poligamia o la monogamia, ya que esto recae casi siempre en una amalgama simplista sobre la biología y la cultura. El que la gente sea capaz de amar a una multitud es tan obvio que alcanza el rango de absurdo negarlo. Amamos a los miembros de nuestra familia, amamos a nuestros amigos, seguimos amando a los que han pasado, y muy a pesar nuestro continuamos amando incluso a aquellos que nos han herido horriblemente. Las formas particulares que toma el amor son, por supuesto, diferentes, con todas ellas, partiendo de la licencia poética usada para expresar las explosiones emocionales románticas al otro extremo de la ira intensa que abarca el amor todavía persistente por quienes nos han lastimado. Todo eso podría tomarnos varias entradas y probablemente en el futuro lo haga. 

Aquí y ahora la discusión es sobre qué es practicar el poliamor, no desde el punto del comportamiento per se, pero sí principalmente desde esa perspectiva. Con demasiada frecuencia, cuando inicialmente entré en el semillero de la depravación sexual (sí, es sarcasmo) que es la cultura poliamor, me enfrenté con un flujo constante de debates solo sobre lo que es y lo que no es el poliamor. Después de pasado un tiempo con los dolores de cabeza requeridos fue que determiné qué era lo que estaba haciendo conmigo mismo, me di cuenta de que la discusión con demasiada frecuencia cometía el mismo error que la investigación sobre las prácticas sexuales humanas hace, confundiendo dos cosas diferentes. En este caso, la confusión se deriva de confundir los principios y la acción o forma. En lugar de decidir lo que estaba en consonancia con todas las formas, el debate se centraba en las tríadas y cuartetos, que viven o no en casas separadas, una y otra vez en un debate estéril constante y cargado de emociones. Mientras que algo de esto parece inevitable en un movimiento llamado contra-cultura que lucha por su propia identidad, después de un tiempo realmente me cansé de eso. 


Así que, en un intento de responder a la pregunta de qué es el poliamor para mí, voy a publicar mi opinión cargada de ego por toda la Internet y luego me esconderé en un bunker con cualesquier amigos y / o amantes que quieran venir. Permítanme primero declarar que no me gusta ni trato de sacar de mi vocabulario el término "alternativo". El poliamor es simplemente un medio de expresar el amor y la ternura, agradecimiento y alegría con y para otras personas. Este es un deseo trascendente que todos los seres humanos pueden y suelen compartir, aunque, obviamente, su forma está abierta a un gran debate. A los efectos de la discusión, en principio, el poliamor aquí no se veía como alternativa, simplemente porque ¿amar a otros es una alternativa a qué?


1. La comunicación abierta / honesta. 

He escrito antes, hace muy poco tiempo, sobre cómo la comunicación es un asunto de común-creación, la comunión con la intención de construir una comunidad de personas que participan en la práctica de la comunicación. Ser abierto es a la vez la expresión y la auto-reflexión, una dedicación a evaluar honestamente las acciones de uno, las intenciones y deseos, expresándolos tan claramente como sea posible y tomando una retroalimentación en un espíritu de humildad, aunque no una aceptación absoluta de ella. Esta última se refiere a no negar los propios pensamientos, a pesar de lo que algunas personas pueden pensar que la retroalimentación implica inevitable acuerdo. En otras palabras, la retroalimentación es parte de la comunión, no se trata de expresar la visión "correcta" y tener al otro restringido cortésmente en sus pensamientos respecto a él, aunque por supuesto esto no le quita la pasión a la creencia de alguien. Lo que uno dice de otro se trata a menudo en gran parte de sí mismos y mientras la comunidad creada por dos o más personas es un organismo relacional emergente, se trata de personas completas que se reúnen, no partes separadas que tratan de hacer funcionar un rompecabezas caótico por sí solo.


2. La voluntad de ir en busca intencionalmente de todas las conexiones emocionales dentro de los límites del primer principio y la comodidad negociada de todas las partes involucradas. 

Es una gran empresa yuxtaponer al poliamor a la monogamia dado que ésta, sobre todo en la sociedad estadounidense, pone límites definitivos en cuanto a la búsqueda de conexiones emocionales con los demás, por más absurdo que pueda ser en definitiva. El número de conflictos airados por una discusión de cómo una persona en pareja puede interesarse por otra persona y por lo tanto si eso significa que su pareja ya no le interesa, es una profunda fuente de dolor que no tiene razón de ser, excepto a la luz de la ansiedad personal y una metáfora-pastel del amor (donde se lo debe dar a una sola persona, o si un pedazo se entrega por allí sobra menos para otros). Este principio también indica la diferencia entre el poliamor y el swinging ya que este último tiene menos que ver con la búsqueda deliberada de conexiones emocionales aunque es evidente que todavía hay un reconocimiento y aceptación de su ocurrencia. La segunda parte de esto es un poco gris dado que la noción de confort es nebulosa, por lo tanto, por esto estoy poniendo estos principios como un paquete o anidándolo dentro de otro, requiriendo del primero en el cumplimiento del siguiente. El confort está determinado por la comunicación abierta / honesta, la comunión de las partes implicadas y el reconocimiento de que se crea una comunidad en particular matizada entre las relaciones, una comunidad que es por necesidad diferente a otros grupos, ya que hay diferentes personas y por lo tanto, diferentes vínculos involucrados. Esto no quiere decir que todos los posibles vínculos emocionales son necesarios buscar, sólo que la intención está allí para hacerlo si se desea. Uno de los cliches comunes en el poliamor es "el amor es infinito, el tiempo no lo es." Pintoresco con seguridad, pero totalmente cierto. Los lazos emocionales e ir en busca de ellos requiere dedicación y tiempo, sobre todo cuando se hace dentro de la comunicación abierta / honesta. 


3. Un deseo intencional de buscar la expresión de vínculos relacionales en todas las formas negociadas / discutidas, incluyendo el de una unión sexual. 

Este último principio es la yuxtaposición entre el poliamor y la monogamia, como una pareja monógama sana y llena de confianza puede proporcionar un espacio para la búsqueda deliberada de otras conexiones emocionales sin dañar su conexión primaria. De hecho, gran sufrimiento probablemente se evitaría si más parejas buscaran el amor en un lugar de plenitud en lugar del ansioso vacío. Este último principio también, simplemente no puede existir de una manera sana sin los dos anteriores. Sin los primeros simplemente se reduce todo a usar a la gente y a la manipulación. Sin el segundo no es nada más que calentura y swinging (que de ninguna manera quiero menospreciar la potencial práctica ética del swinging) o el uso de otros para la liberación fisiológica básica. No hay nada malo con esto si es que se ha reconocido abierta y honestamente la practica, pero esto no es poliamor. Nótese aquí que, como el principio 2, el poliamor no hace necesaria la búsqueda de cualesquiera y todas las expresiones. De hecho, ni siquiera hacen necesario el sexo, sino la búsqueda deliberada de expresar el vínculo relacional en la forma que sea más cómoda discutida entre los involucrados. Esto puede incluir el sexo, puede incluir caricias o cualquier número de otras cosas abierta y honestamente tratadas en una comunidad de comunicación comunitaria. 

Estos son sólo principios, que en ningún caso requieren la forma de una relación, aunque ciertamente el principio 1 va a ser útil en la creación de una forma que es a la vez saludable y beneficiosa para todos los implicados. Ya sea que practique la monogamia o el poliamor, la cuestión es hacerlo con ética y enfocado constantemente en el cuidado de uno mismo y de los demás. La clave en todo esto todo es un enfoque en la transparencia, la honestidad y la búsqueda de la felicidad sin dolor y traición innecesarios mientras nos empeñamos en no vivir una vida de ilusión o de cualquier lugar que no sea nuestra naturaleza completa y total como gente hermosa.

David Teachout

Artículo original en inglés. 

martes, 18 de junio de 2013

Saliendo con una trabajadora sexual

Esto no es un anuncio publicitario.

El texto que sigue se publicó originalmente como una revista. He tenido el placer de hablar con el autor de estas palabras en The Vixen Hour . Hay pocos recursos para las parejas de las trabajadoras sexuales, así que estoy muy agradecido de que alguien haya hecho este esfuerzo y compartió su historia. Es con su permiso que soy capaz de compartir estas palabras con ustedes. 

Mi novia es una profesional del sexo, y la amo profundamente.

Este artículo pretende ser un recurso para la gente en o considerando tener una relación con una trabajadora del sexo, con consejos sobre las dificultades más comunes que se presentan. (Cosas que me hubiera gustado saber cuando empecé a salir con mi novia, básicamente, y no pude encontrar ningún consejo sobre el tema.) La mayor parte de lo que está escrito aquí se traduce en relaciones de otros géneros y orientaciones, pero porque estoy escribiendo desde mi propia experiencia, el consejo contenido aquí se dirige principalmente a los hombres cisgénero heterosexuales. 

Espero que ayude a alguien a obtener el amor que se merece.


1. Hablar de ello.

Esto es crucial. Muchos hombres, cuando son puestos en situación de que su pareja les informe que realizan trabajo sexual, llegarán instintivamente hacia un acuerdo como "bueno... está bien... podés hacerlo, solo que nunca me lo menciones". Hacerlo así lleva a la locura. En tu cabeza vas a convertir el trabajo sexual en algo mucho peor que lo que es -un trabajo- y le darás a tus celos una cantidad prácticamente infinita de munición de mal gusto con la que trabajar. Hablarlo, probablemente sea difícil al principio, pero hablarlo de igual manera. Cuando sos capaz de hablar de su día de trabajo abiertamente, pierde su poder sobre tu ego. Lo tácito siempre nos duele más de lo que se dice en voz alta.

(Nota:. Muchos trabajadores sexuales pueden no estar inmediatamente dispuestos a ofrecer información sobre su trabajo basado en la experiencia previa, se puede asumir que vos no serás capaz de manejar la situación, y, francamente, la mayoría de las veces habrá derecho. Probablemente dependerá de vos el pedirlo.)


2. Si te sentís inseguro, no lo escondas - trabajá a través de éllo.

Si vos nunca estuviste en una situación donde el que tu pareja vaya a tener relaciones sexuales con otra persona no es motivo de PÁNICO INMEDIATO POR TRAICIÓN, sentirse celoso (o al menos un poco nervioso) es lo esperable. El sexo es algo íntimo, y hay una vocecita asustada en el fondo de todas nuestras mentes que se preocupa de si nuestra pareja tiene relaciones sexuales con otros hombres, incluso de la manera más desprendida, ella nunca estará 'totalmente contigo'. Esa pequeña voz en pánico es una idiota. Una trabajadora del sexo puede ser una parte plenamente comprometida de una relación profundamente amorosa - sólo tenés que asegurarse de que tus inseguridades permitan que ella lo sea.

Las trabajadoras sexuales que han tratado de tener relaciones estables a menudo tienen historias sobre hombres que juraron que estaban bien con su trabajo, sólo para que se  terminen manifestando posteriormente de maneras mucho más feas (es decir, no dejar de posponer el ir a conocer a su familia, o de repente llamándola "puta" durante una discusión). No seas ese hombre. No le mientas, y no te mientas a vos mismo. Los celos son naturales, pero también pueden erradicarse. Lo más importante es que no finjas estar bien con ella cuando no lo estás.

Esta es la parte difícil. La parte interna. Nuestra cultura nos enseña mucha mierda dañina sobre las trabajadoras del sexo, pero hacé todo lo posible para bloquear eso. En su lugar, tratá de centrarte en estas cuatro verdades básicas, de oro, y obvias:

1. Aquello por lo que otros hombres tienen que pagar un montón de dinero lo comparte contigo de forma gratuita.

2. Ni siquiera tener relaciones sexuales con aquellos otros hombres - algunos de los cuales pueden ser bastante desagradables - desactiva su deseo de estar contigo.

3. El trabajo sexual es una actuación. Contigo, ella llega a ser ella misma - animada y vulnerable de una forma que ella simplemente no estaría jamás en el trabajo.

4. Ella no eligió estar con aquellos hombres. Eligió estar contigo.

Mantené esas cuatro cosas en mente, y la posibilidad de salir con una trabajadora sexual se vuelve exactamente lo opuesto a una experiencia castrante. A pesar de todos esos hombres que pagan por tener sólo una breve experiencia de (fuertemente disminuida) intimidad con ella, es contigo con quien quiere compartir algo real. Sos vos a quien ella eligió. 

No le hagas arrepentirse de ello.


3. Vos no necesitás que el trabajo de ella sea malo.

Gran cantidad de profesionales del sexo aman su trabajo, y tendrán algunas experiencias sexuales realmente grandiosas, y agradables allí.

Esto no es una amenaza para vos.

Si un cliente resulta haber sido un amante realmente increíble, deberías estar contento de que tuvo un buen día en el trabajo - lo mismo que harías si fuera una maestra, una camarera o una CEO. Si le pedís que no haga saber cada vez que tiene un buen día en el trabajo simplemente para satisfacer tu inseguridad, se va a abrir una brecha entre los dos. Cuando ella siente que puede hablar abiertamente sobre sus experiencias en el trabajo (lo bueno y lo malo), es algo que los unirá más.


4. Respetá sus límites.

¡Consejos crucial para cualquier relación! Pero sobre todo para una trabajadora sexual. El aspecto de "jugar un papel" en el trabajo sexual puede ser disociante, y como pareja, parte de tu papel es el de saber cómo hacer que se sienta como ella misma de nuevo. A veces esto puede significar darle tiempo mientras se ajusta de un ambiente sexual a otro, a veces esto puede significar dejar de lado tus deseos. La idea de que las trabajadoras sexuales no tienen el derecho de rechazar el sexo es uno de los aspectos más negativos de la intolerancia cultural que les rodea. Toda persona tiene derecho a rechazar las relaciones sexuales. Respetar los límites no termina allí, pero es un primer paso necesario, antes de que se pueda tomar ningún otro.


5. No le digas a la gente que ella es una trabajadora sexual sin su permiso.

Una minoría de los trabajadores sexuales están completamente 'visibles' con todas las personas que conocen, pero la mayoría está en algún lugar en un espectro entre "mis amigos saben" y "usted es la primera persona en la vida real a la que se lo he dicho". No te corresponde decidir quién más tiene que saberlo. En ciertos círculos, decirle a la gente que estás saliendo con una trabajadora sexual podría generar gritos sofocados agradecidos de shock, o algo de crédito de activistas / feministas - lo que sea, no importa. Depende de ella decidir quién puede saber lo que hace. 

(Y nada de esa mierda de "decírselo a alguien, pero haciéndoles jurar que no le dirá a nadie más". Lo que era verdad en la primaria es cierto ahora: cuando hacés eso, le das permiso implícito a la persona que le contaste de hacer exactamente lo mismo que acabás de hacer - es decir: decirle a otra persona - y antes de que te des cuenta, todo el mundo lo sabe y vos ya no tenés novia).

Lo ideal sería que toda nuestra sociedad crezca de una puta vez y deje que el trabajo sexual sea visto como una profesión regular, respetable, pero estamos muy lejos de eso. Presionándola para que sea más 'visible' de lo que le parece cómodo es exactamente tan malo como presionarla para ocultar su profesión más de lo que quiere. Estas son sus decisiones, y hay que respetarlas.


6. No le digas que deje de trabajar.

Cuando ella tenía un mal día en el trabajo -como algún cliente irritante, o que la verga de otro era incómodamente grande, o si se olvidó su bálsamo para los labios, etcétera - la respuesta correcta no debería ser "deberías dejarlo". Todo el mundo tiene días malos en el trabajo a veces, y está mal usarlos como prueba de que ella debe dejar de trabajar, cuando los días malos se aceptan como inevitables en otras profesiones.

Hay una tendencia en algunos hombres de tratar de "liberar" a las mujeres del trabajo sexual, que es una actitud condescendiente devastadora cuando el trabajo es libremente escogido. Si el respeto que tenés hacia una persona no incluye espacio para su autonomía, no es verdadero respeto. (Esto es porque "te respeto demasiado como para dejarte hacer este tipo de trabajo" es una mierda, posición paradójica, ¿"dejarte"?) Al igual que en el punto 5, lo importante es respetar su capacidad para tomar decisiones sobre su propia vida.


7. Estar de su lado.

Si sos como yo, después de empezar a salir con una trabajadora sexual es que comenzás a notar comentarios despectivos realizados contra ellas en todas partes. Todos los consejos de moda que se basan en no parecer un prostituta, todos los chistes que tratan de 'prostitutas muertas en el maletero' como una consecuencia divertidamente incidental de una noche salvaje. Señales pequeñas de no aceptar la premisa ignorante y destructiva de mierda como esas - incluso si es sólo apretando su mano cuando alguien en una película dice algo estúpido - pueden hacer que se sienta un poco menos atacada. Es una manera de mostrar que estás en su equipo: de afirmar su humanidad frente a una cultura que parece decidida a quitársela con frecuencia. Este es un detalle pequeño, importante.


8. Escuchá lo que te dice.

Hay un montón de diferentes tipos de trabajo sexual, y una variedad de perspectivas y necesidades de los que lo hacen. Este artículo fue escrito desde mi propia experiencia, y está limitado por ella. Si una trabajadora sexual te dice que está incómoda con algo debido a una experiencia que tuvo en el trabajo, escuchala. Si ella te dice que ama su trabajo de todos modos, escuchala. Si ella te dice que no la llames por su nombre de trabajo (aun en broma, porque es una manera muy importante de demarcar su trabajo del resto de su vida), escuchala  Si ella te dice que una parte en particular de los consejos que he dado aquí no se aplica para ella, carajos, escuchala.

Hay mucho que desaprender de todo esto, y se esconde en el lenguaje que utilizamos. Las trabajadoras sexuales no 'venden sus cuerpos', sino que venden una experiencia para tipos solitarios que lo necesitan. Sus cuerpos siguen siendo suyos. Tenemos esta idea recibida de que debido a que una trabajadora sexual tiene relaciones sexuales con sus clientes, están de alguna manera 'gastadas' - no disponibles a un novio de alguna manera fundamental e irremediable. No es cierto, no más de lo cierto que es que los maestros de kindergarten hacen caso omiso de sus propios hijos.

La verdad es más difícil de enfrentar. La verdad es que lo que más a menudo bloquea las relaciones entre hombres y profesionales del sexo son los hombres - nuestras inseguridades, celos, y la necesidad de poseer a las personas que amamos. Si trabajás en vos mismo y sos honesto acerca de tus necesidades, no hay razón para que tu pareja trabajadora sexual sea un problema. (Sinceramente, las únicas veces en que es todavía raro que mi novia sea una trabajadora sexual es cuando nos vemos obligados a ocultarlo delante de la gente que habría de juzgarla.) El problema no es que las trabajadoras sexuales son incapaces de amor devoto, sino que nuestra masculinidad está demasiado asustada y ansiosa de aceptar ese amor. El problema no son los trabajadores sexuales, sino la cultura que les degrada y deshumaniza.

El cambio de la cultura comienza con el cambio de nosotros mismos. No te lo pienses.

autor anónimo, ¿por qué? me remito al punto 5.


Artículo traducido del siguiente artículo en inglés. 

domingo, 16 de junio de 2013

Amor bonobo: consejo de San Valentín de Christopher Ryan

Christopher Ryan es una de las voces más actualizadas del moderno movimiento científico que pretende decodificar el misterio de la sexualidad humana. Su libro Sex At Dawn, caza varios de los mitos que rodean a la evolución sexual humana, basada en la evidencia contextual de nuestros antecesores homínidos, así como nuestros parientes vivos, a saber, los grandes simios.

Hemos sabido durante algún tiempo que los bonobos (anteriormente conocido como "chimpancés pigmeos") se encuentran entre uno de los animales más sexuales, además de los humanos, por supuesto. Frans de Waal los bautizó como la especie "hacer el amor, no la guerra" , ya que parecen resolver la mayoría de los conflictos a través de la actividad sexual. Por lo tanto, parece natural pedir al Dr. Ryan, preeminente "experto sexual", que nos dé algunos consejos de amor a través de la lente de estas magníficas criaturas. De ellos podemos aprender una cosa o dos - o siete.

Así, sin más preámbulos, aquí tenemos siete cosas que podemos aprender sobre el amor de los bonobos, según lo descrito por el Dr. Christopher Ryan:

1. Más sexo = menos conflicto. Como el gran primatólogo Frans de Waal dijo, "los chimpancés usan la violencia para conseguir sexo, mientras que los bonobos utilizan el sexo para evitar la violencia". Mientras que los chimpancés se victimizan unos a otros de muchas maneras - la violación, el asesinato, el infanticidio, la guerra entre los grupos - nunca ha habido un solo caso observado de cualquiera de estas formas de agresión entre los bonobos, que son mucho más sexies que los chimpancés. Como James Prescott demostró en un meta-análisis de todos los datos antropológicos disponibles, que la conexión entre la sexualidad menos restrictivas y menos conflictos en general es también válida para las sociedades humanas.

2. El feminismo puede ser muy sexy. Cuando las mujeres están a cargo, todo el mundo vive mejor (incluidos los hombres). Mientras que los chimpancés machos llevan el show, entre los bonobos, son las mujeres las que están cargo, con mucha mejor calidad de vida para todos los involucrados (ver # 1).

3. La hermandad es poderosa. Aunque las bonobos mujeres son un 20% más pequeñas que los machos, más o menos la misma proporción que en los chimpancés y los seres humanos, ellas dominan los machos manteniéndose unidas. Si un macho sale de la línea y acosa a una mujer, el resto de las hembras conspira contra él. Esta solidaridad fraternal, junto con un montón de sexo, tiende a mantener a los hombres comportándose educadamente.

4. Los celos no son románticos. Mientras que los bonobos sin duda experimentan sensaciones únicas de uno para el otro, no parecen preocuparse mucho acerca de cómo controlar la vida sexual de los demás. Tampoco a los bonobos parecen importarle mucho los chismes...

5. Hay promesa en la promiscuidad. Todas las relaciones sexuales ocasionales entre los bonobos forma sin duda gran parte de lo que les ha convertido entre los más inteligentes de todos los primates. Hasta que los seres humanos llegaron y complicaron las cosas para ellos, los bonobos disfrutaban de muy alta calidad de vida, baja tensión, y un montón de interacción social. De hecho, de las muchas especies de primates sociales que viven en grupos sociales de varios hombres, ni una sola especie es sexualmente monógama. Cada uno de los mamíferos más inteligentes podría decirse - humanos, chimpancés, bonobos, y los delfines - que es promiscua.

6. El buen sexo no necesita incluir siempre un orgasmo, y "casual" no necesariamente significa "vacío" o "barato". La mayor parte de las interacciones sexuales de los bonobos no son más que una sensación rápida, frote o intromisión - un "apretón de manos bonobo," si se quiere. (Véase el excelente libro de Vanessa Woods, con ese nombre*, para una historia personal de vivencias con los bonobos, mientras se enamora.) Sin embargo, los bonobos son muy románticos como los seres humanos, se besan, se dan la mano (¡y los pies!), y se miran a los ojos mientras tienen relaciones sexuales.

7. El sexo y la comida van de la mano mejor que el amor y el matrimonio - por lo menos para los bonobos. Nada logra que una orgía bonobo comience más rápido que una fiesta. Dale un grupo de bonobos un montón de comida y todos tendrán algo de sexo rápido antes de compartir la comida con mucha educación. ¡No hay necesidad de pelear por trozos, como un grupo de chimpancés groseros!


* Bonobo handshake, link a un artículo en inglés.

Artículo de Cara Santa María, traducido del original en inglés por Marimar.

sábado, 15 de junio de 2013

¿Liberación masculina?

En el artículo anterior se esbozaba un cuadro introspectivo del sentir del hombre desde la percepción (bastante perspicaz y si no en el ojo, cerca, a mi entender) de una mujer. Dado que mucho se suele criticar el accionar masculino, e interpretarlo desde superficiales comprensiones sin indagar seriamente en esos comportamientos. Y es que debemos hacer un mea culpa: en general suele tratarse de igual manera el accionar femenino. Sin embargo, tal tratamiento suele ir revestido de la caballerosidad que culturalmente le favorece a la mujer, se le suele dispensar con juicios condescendientes por ser del sexo "débil".

Hoy quiero exponer otro punto que suele olvidarse desde lo que llaman en sectores progresistas: crítica al patriarcado. Y es que tal crítica se concentra en la opresión que recibe la mujer culturalmente, yo sostengo que tal entidad (el patriarcado, digo) también ejerce su presión sobre algunos especímenes de la "clase opresora" (el hombre), revistiéndolo de roles y encasillándolo, asignándole un papel que define su valor como tal. Es lamentable ver que la generalidad de la sociedad cae tan fácil en el juicio por la máscara, y no por la actuación.

Tomemos en cuenta el tema de las infidelidades, es tal la presión cultural machista manifiesta, que está visto como normal, el que el hombre sea el que tenga muchas mujeres. Esto con la consabida contrapartida femenina, si es mujer la que frecuenta a varios hombres, es criticada, mal vista. Pero la pareja estable, marido o novio, que resultare engañado por esta mujer, es rebajado, es objeto de burlas entre sus congéneres. El cornudo puede verse como poco hombre, que no es capaz de satisfacer a su mujer, y menos de "poner en su lugar" a una mujer, rescatarla, recatarla. 

También desde esa perspectiva, esos roles pueden incidir negativamente a la hora de romper esquemas, maneras distintas de relacionarse. Así, una persona interesada en incursionar en las relaciones abiertas o cerradas múltiples podría ser vista, de ser mujer como fácil, o si es hombre, como una persona machista que solo busca satisfacer sus aires de macho latino, picarón. 

Hasta es socialmente aceptable, en cierto nivel, que la mujer golpee al hombre (una bofetada por ejemplo). En cuanto el hombre ponga resistencia, aún cuando sea pasiva, y la mujer resulte de alguna manera dañada físicamente, el hombre puede estar en problemas. Recuerdo un enfrentamiento con una pareja, donde su inquisición insistente chocaba contra un bloqueo comunicativo por parte mía, por lo que opté por retirarme. Pero ella no me permitía salir del cuarto, se interponía entre yo y la puerta. La tomé a la fuerza lo más suave que pude, y la desplacé lo suficiente para poder salir antes que ella pueda retomar su posición. En la rabia del momento -aunque no descarto la manipulación- me echó en cara haberla "tocado", como violentándola físicamente. 

Paso a enumerar los puntos que, a grosso modo, sustentan mi tesis:

- El hombre siempre debe estar dispuesto sexualmente. Nada de estrés, mal humor o cansancio, no señor. El hombre es una máquina sexual que debe estar preparada y lista para arrancar, como un auto.

- El hombre siempre debe dar el primer paso en la relación. La mujer puede estar quemándose en su sentimiento, pero empapada como está de su papel, esperará porque es "como debe ser". Es como si supusieran que si es de otra manera, la relación tiene menos posibilidad de alcanzar el "éxito" (lo que sea que eso signifique, tal vez subir la escalera de las relaciones), o dicho de otra forma, pareciera que suponen que el hombre estará menos motivado, sentirá que la mujer vale poco, si es que es ella la que da el primer paso, y la relación estará marcada por el fracaso, tarde o temprano.

- El hombre debe demostrar poder y fortaleza. Suele ser patente que el hombre se siente disminuido cuando su pareja gana más que él. También sucede a veces que la mujer desprecia al hombre que está a su lado porque gana menos que él. Hace poco una persona me decía: "yo tengo suerte de ser mujer, puedo quedarme en casa si no tengo trabajo", palabras más, palabras menos, de una mujer casada. Esa demostración de poder, además de ser "externa" debe ser "interna", es decir, el hombre no puede demostrar miedo, no puede llorar, demostrar inquietudes o incertidumbres, si es que vale algo, claro. El hombre entonces debe hacer malabares y equilibrismo para poder compaginar lo que se espera de él culturalmente, con las nuevas exigencias modernas, donde se espera que el hombre se exprese más, diga lo que sienta. Muchos en realidad no están preparados para lidiar con la realidad de un sinceridad cabal, es mejor estar cómodos en el papel, que desvelar los hechos.

- El hombre debe ser caballeroso. A mi entender, lo ideal debería ser que cualquier persona debería ser atendida si tuviese algún tipo de debilidad o dificultad, sea del sexo que fuere. Y si es una mujer de mediana edad, y sana, pues que viaje parada, su dinero vale tanto como el mío. 

Las atenciones no pasan de ser etiquetas, formalidades, pomposidades, pero que tienen éxito a la hora del levante. Entre ellas está levantarse del asiento para saludar, retirar la silla para sentarse, ceder el asiento, y por supuesto, pagar. Pagar todo. Este enfoque despoja a los seres, individuos, de su condición de iguales y los divide en privilegiados y obligados (por llamarlo de alguna manera). El hombre debe pagar el motel, la cena, el cine, lo que sea, y está "bien". Si la mujer paga todo, él es un aprovechador. Afortunadamente me tocó "pelearme" con mujeres porque no me permitían pagar su parte, se siente bien, mi aprecio y respeto hacia ellas es enorme, y creció aún más ante la intención de mantener la equidad. Entiéndaseme bien: no estoy en contra de las manifestaciones de esmero, o las atenciones, para nada. Estoy en contra de que existan preceptos, reglas "de partida", que sea lo que se espera del hombre en una salida a la hora de poner la lana. Creo que está bien que quien invite, además proponga pagar, no que el invitado suponga que quien invita paga automáticamente. También creo que de partida está bien suponer que cada uno paga lo suyo, y en todo caso se negocia pagar todo a la hora de la despedida.

Recuerdo las palabras de una mujer pareja de un amigo: "Tenés suerte de tenerme, mucha gente se muere por estar conmigo, así que cuidame". Que un carruaje venga y se la lleve al más oscuro confín, habrase visto. Más allá de que pueda ser o no cierto, las pretensiones de princesita siempre son ridículas. De ser cierto, también lo era para él, hombre solicitado era. La perogrullada manifiesta tenía fines de manipulación.

Algunas se suben al carro del feminismo proclamando a los cuatro vientos la igualdad, pero no dudan en acogerse a los privilegios que le otorga la cultura tradicional a la figura de la mujer. Las manifiestaciones externas, de poder y de trato privilegiado a la hora del coqueteo dan pie a vacíos protocolos, caldo de cultivo de engaños y sensación de que manifestaciones pecuniarias tienen algún valor desde lo afectivo, o peor aún, que deberían tener alguna contrapartida húmeda. Y es que todavía rige eso de que la primera impresión es lo que vale, no debería sorprender que tanta gente termine decepcionada de sus parejas, y hasta del sexo opuesto.

La intención del texto para nada es disputar espacios ganados en favor de la igualdad de la mujer, sino simplemente el de poner un poco de justicia en el marcador.

Comentario final. No soy amigo del género, ni suelo recomendar los libros de autoayuda, sin embargo, para quien sienta la inquietud que aquí planteo, puedo recomendar el libro "Esta noche no, querida", de Sergio Sinay. Un approach sereno al asunto, sin ninguna intención de polémica ni confrontación. 

miércoles, 22 de mayo de 2013

El secreto que amo de los hombres

Son humanos.

Sus corazones laten violentamente tratando de estar a la altura de un ideal.

Tendemos a creer que somos una especie diferente, pero la verdad es que no lo somos.

Y no hablo en nombre de todos los hombres y desde la perspectiva de las mujeres, hablo sólo de la mía. En mi práctica de coaching, he encontrado hombres atascándose a través de lo que puede ser una agotadora auto-exploración y un profundo cambio, a veces, mientras la vulnerabilidad se convierte en la norma para nuestras sesiones.

Los hombres pueden cambiar.

Cuando ellos desean la verdadera felicidad y el bienestar, se comprometen (y se aferran a eso) hasta que los resultados se muestran en sus vidas.

Una vez que un hombre cambia, algunas mujeres no saben qué hacer con el hombre al que han estado arengando desde hace años. El hombre está preparado para comunicarse y trabajar en equipo, sin embargo, la mujer quiere volverlo a su zona de confort. En estos casos, la mujer siente que es algo que se le debe, una cuenta que nunca podrá ser saldada, he sido testigo de relaciones terminadas a raíz de esto.

El cumplimiento, el respeto y la paz interior se vuelven más importantes y las mujeres que comparten ese objetivo son las que van a aparecer en la vida de esos hombres solteros.

Mis clientes me han enseñado mucho, al igual que los hombres alrededor de mi vida; me han enseñado que quieren ser comprendidos, respetados y amados.

A los hombres les gusta arreglar -están orientados a soluciones y son fuertes. Están equipados con un deseo innato de ayudar y, sin embargo, muchas veces son avergonzados por hacer algo que es natural.

Por lo tanto, algunos hombres dejan de arreglar, en vez de ello se esconden, retroceden o hacen como si nada estuviese mal.

Malditos si lo hacen, malditos si no lo hacen.

Algunos hombres tienen una necesidad de ser un dechado de "perfección" ante el mundo, ser "el hombre." El peso de ese mundo les ahoga, porque no hay verdadera recompensa por sostener tal carga; la realización no viene por estar a la altura de las expectativas.

He encontrado que están más lastimados de lo que demuestran cuando defraudan a alguien, por lo que algunos dejan de tratar -o no lo hacen- en un esfuerzo por evitar una posible pena de no ser suficiente.

La perfección es un lugar doloroso para vivir, lleno del miedo y la ansiedad por las posibles críticas o el fracaso de ser un hombre. Esto puede ser un extremo, pero los temores pueden mantener a un hombre en un patrón que destruye su capacidad de confiar en sí mismo para crear felicidad futura.

Se dice que el miedo y el dolor son conductores, pero en realidad lo que hacen es avivar la actividad sin tener nada que ver con los verdaderos deseos del corazón y el alma. El dolor no vive en el corazón y el alma... el amor, la creatividad, la pasión, el entusiasmo y la audacia viven allí. Los hombres pueden reconocer el dolor, pero pueden cubrirlo rápidamente diciendo cómo eso generó una aventura, la realidad es que son palabras destinadas a bloquear la vulnerabilidad. A muchos se les enseña que deben asumir responsabilidades y siempre demostrar fortaleza.

Excepto que la definición de fuerza es un poco confuso. La fuerza no es el ego, ni puede inflarse, son palabras huecas que suenan bien, suenan a competencia o a perjudicar a alguno.

Fuerza es llegar a conocerse a sí mismo, jugándose con respeto por el propio significado real, la vulnerabilidad de admitir grietas en la armadura y estar allí por su pareja.

Los hombres fuertes saben que la vulnerabilidad es la clave de su alma.

Escuchan, participan, se conectan con la intimidad, son juguetones, lloran, hablan y tienen temores -pero aparecen igual enfrentando las dificultades- porque para ellos negar u ocultar es ser un contenedor de remordimiento.

Los hombres son golpeados tanto como las mujeres, tal vez más, cuando se trata de ser considerados malos, equivocados o que no valen la pena.

Así que ¿por qué uno querría ser vulnerable?

Pues bien, desde mi punto de vista, frena de ataques al corazón, a la soledad y al estrés.

Las relaciones nos enseñan más cosas de las que uno aprende estando solo, ser una persona solitaria es una manera fácil de salir de la vulnerabilidad. Cuando usted es invulnerable, atrae exactamente lo mismo hacia usted, lo que crea una relación de lucha.

Si el hombre es invulnerable, una mujer vulnerable, tarde o temprano se da cuenta que el retorno de la inversión es a costa de ella, así que ella va a buscar a un hombre que sea lo suficientemente fuerte como para ser vulnerable. Si querés una buena mujer, la vulnerabilidad es tu verdadera fuerza ... aparezca vistiendo nada más que eso y ella le amará para siempre.

Es un regalo para los hombres el ser escuchados. No juzgue. Déjelo hablar y hablar hasta que empiece a abrirse, hasta que toque la vulnerabilidad y no haya nada que temer en lo que se dice -de que nadie será abandonado o ridiculizado.

La confianza nace de la expresión de lo que es verdad para él, no importa si accidentalmente lastima o es difícil de escuchar. La confianza mantiene a un hombre creyendo que debe instalarse en la vida o hacer lo mejor de una vida que no quiere. Veo que los hombres, con la misma frecuencia que las mujeres, se inventan cuentos, porque tienen miedo, también.

Y el miedo es parte de la experiencia humana.

Cuando un hombre admite que tiene miedo a cualquiera, se nota que tiene más pelotas que un tipo que puede levantar en press de banca a un elefante. La mitad de la batalla está ganada al decirlo y la otra mitad implica tomar medidas, que lo sacan de su zona de confort .

En cristiano, la verdadera valentía es la fuerza del corazón.

Para los hombres más que las mujeres, deben desprenderse del resultado o el miedo al fracaso, la vulnerabilidad es una forma de vida, es el objetivo.

Los hombres quieren complacer. Ellos son suficientes.

Siempre. Aun cuando usted no consiga lo que quiere, e incluso cuando fracasan.

Dígale al hombre en su vida que es suficiente, tal como es ... no es diferente, no es peor, no es mejor. Nadie está errado, así que no lo vuelvas errado.

Comparta. Sea honesta. Nada de estrategias, manipulación o tratar de conseguir lo que quiere.

Pregúntele a su hombre para escuchar. Hable desde el corazón. Haga preguntas abiertas, que requieren una respuesta real, que usted debe prometer no tomarla personalmente. Nadie necesita aniquilar a propósito al otro, no hay correcto ni incorrecto, sólo dos personas diferentes.

Observe como empieza a florecer la intimidad, la fuerza y la confianza toman fuerza -y trae la felicidad, el amor incondicional y un vínculo profundo.

Los hombres quieren esto tanto como usted... sólo que pueden tener un camino más largo hacia el mismo destino.


Artículo escrito por Tracy Crossley traducido del original en inglés.


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