miércoles, 3 de abril de 2013

Una verdad incómoda: la monogamia sexual mata la líbido masculina

He aquí una apreciación: ningún consejo terapéutico serio puede empezar con la palabra simplemente. ¿Qué pensaríamos de un terapeuta que sugiriera que los alcohólicos deberían "¡Simplemente dejar de tomar!" y que la gente que lucha contra la obesidad debería "¡Simplemente dejar de comer tanto!"? Los sicópatas deberían "simplemente desarrollar alguna compasión", ¿cierto? Claro, eso funcionaría.

El problema con el consejo que empieza con simplemente es que casi siempre resulta ser un sinsentido disfrazado de sentido común. La inserción de simplemente justo ahí en el principio sugiere que hemos perdido nuestro tiempo hablando sobre el problema, investigando sus causas, explorando sus complejidades. Vayamos al grano. Olvidate de todo ese sesudo palabrerío y simplemente hacé esto. El poder de esta manera de abordar se vuelve obvio cuando recordamos que el problema de las drogas en los Estados Unidos rápidamente se terminó cuando Nancy Reagan nos dijo que simplemente digamos no a las drogas. Caramba, ¿por qué nadie lo pensó antes?

Un artículo reciente en Psychology Today perfila a un terapeuta/autor que sugiere que los hombres casados con baja libido podrían superar esta dificultosa situación si simplemente lo hicieran. De acuerdo a este artículo, "su deficiente deseo sexual a veces tiene poco que ver con hormonas o biología y mucho con las mujeres en sus vidas. Los hombres hoy, con suficiente frecuencia, están airados con sus esposas". A los lectores se les dijo que "en presencia de un desajuste del deseo, toda la intimidad se retira en todos los niveles además del sexual. Las parejas dejan de tener conversaciones significativas."

Estoy fuertemente en desacuerdo, tanto con respecto a esta enunciación del problema como con el efecto supuesto sobre la relación.

Primero, el problema. De hecho, para la mayoría de los hombres en relaciones sexualmente monógamas a largo plazo, una continua reducción en la libido tiene todo que ver con la biología y las hormonas, y sería así a pesar de la mujer particular que esté presente en sus vidas. Así es. El esposo sexualmente monógamo de la más guapa mujer sobre la tierra empezará a perder interés en cierto punto. Uma, Selma, ¡no es culpa de ustedes!

Con respecto a la ira masculina señalada en el artículo, es más probable que sea el resultado de la falta de voluntad de nuestra sociedad de enfrentar esta realidad biológica, en que se prefirere decir a los hombres que existe algo que está mal en ellos.

¿Querés que te dé una verdad incómoda? Probá con ésta: los seres humanos claramente han evolucionado para tener vidas sexuales con múltiples relacionamientos sexuales simultáneos.

Los hombres, especialmente, están diseñados por la evolución para estar atraídos a la novedad sexual y a perder gradualmente la atracción sexual por la misma compañera en ausencia de tal novedad. Lo que da en llamarse el efecto Coolidge está bien demostrado en mamíferos sociales de todo tipo, y es noticia vieja para cualquiera que esté mínimamente enterado en biología reproductiva.

Los hombres serán comportándose a su manera, a pesar de las muchas formas en que la sociedad intenta hacerles cambiar.

Volviendo a 1979, el antropólogo Donald Symons señaló que: "Los machos humanos parecen estar constituidos de tal forma que se resisten a aprender a no desear la variedad a pesar de impedimentos como el cristianismo y la doctrina del pecado; el judaísmo y la doctrina del mensch; la ciencia social y las doctrinas de la homosexualidad reprimida y la inmadurez psicosexual; las teorías evolutivas sobre lazos de pareja monógama; las tradiciones cultural y legal que apoya y glorifica la monogamia." ¿Alguien realmente necesita más ejemplos de un hombre con mucho por perder, que lo arriesga todo por sexo con una mujer que no es su esposa? Con seguridad, podés pensar en un ejemplo, o en siete.

Para ser justos, el terapeuta/autor perfilado en este artículo está lejos de ser la única fuente de desinformación en este delicado tema. Nada menos que el experto Dr. Phil hace notar que "los matrimonios sin sexo son una epidemia innegable", y seguramente tiene su propio consejo casero, de sentido común y completamente inútil para las parejas. Existe de hecho, una industria entera de terapeutas y escritores insistiendo que:

A. Hay algo malo con los hombres que experimentan una libido languideciente en el contexto de un relacionamiento sexualmente monógamo de largo plazo (son víctimas emocionalmente inmaduras del temido síndrome de Peter Pan, tienen problemas con su madre, son adictos al porno, tienen miedo del compromiso emocional, etc.), y también que,

B. Existe una manera mágica de atacar este problema que lo hará desaparecer.

Equivocado y más equivocado aún.

Volviendo a 1964, cuando Vietnam era una guerra nueva y la revolución sexual apenas empezaba, Masters y Johnson notaron que "la pérdida de interés coital por monotonía en una relación sexual es probablemente el factor más constante en la pérdida de interés de un varón que envejece, en su desempeño sexual con su pareja." También hace notar que "tal hombre puede ser rejuvenecido teniendo relaciones sexuales con una mujer más joven, aunque la mujer joven pueda no ser tan buena amante como su esposa". Nuestra investigación sugiere que la edad de la otra mujer es menos importante a estos efectos que su alteridad*.

Ahora, ¿qué pasa con los efectos en la relación? ¿Es verdad, como establece el artículo, que "en la presencia de una discrepancia en el deseo, toda la intimidad se retira en todos los niveles además del sexual" (el énfasis es nuestro)? ¿Las parejas han de "dejar de tener conversaciones significativas"?

Vamos.

Si conocés de alguna pareja que haya estado casada por unos pocos años, conocés gente que ha pasado tiempo significativo "en presencia de un desajuste de deseo". Una pareja está compuesta de dos individuos complejos, cada uno de ellos siguiendo su único y pedregoso camino por la vida. El deseo sexual fluctúa para muchos de nosotros de acuerdo con muchos factores: estaciones, presión laboral y financiera, embarazo y asuntos de cuidados infantiles, la muerte o el sufrimiento de seres amados, salud física en general, edad, etc. Es absurdo y destructivo sugerir que un desajuste de deseo necesita desembocar en una pérdida de toda intimidad y que las conversaciones significativas lleguen a un alto.

Para estar seguros, el sexo puede ser una parte importante de la intimidad, pero no es la esencia de la intimidad misma. De hecho, el sexo de alto libido puede fácilmente ser una expresión de la total ausencia de intimidad real: la célebre salida de una noche. Es muy improbable que las parejas que no entiendan esto sobrevivan por mucho tiempo.

De hecho, las parejas pueden encontrarse teniendo las más significativas conversaciones si tuviesen el coraje de hablar abiertamente acerca de estas fluctuaciones en el deseo. Una de las más importantes cosas que esperamos de nuestro libro (que saldrá el 2 de julio**) es facilitar a las parejas a encontrar juntas su camino a través de este terreno dificultoso, con una comprensión más profunda y menos crítica acerca de dónde vienen estos sentimientos molestos y un abordaje más informado y emocionalmente maduro para lidiar con ellos.


Referencias:
* Del año 2008, dispénseme el lector la flojera de no buscar con el suficiente ímpetu acerca del libro referenciado.
** Entiéndase, que la pareja sexual sea una persona distinta a la acostumbrada.

Traducción del original en inglés, su autor es Christopher Ryan.


lunes, 25 de marzo de 2013

Celos: mi nuevo amigo hot...

"¿Esos volantes tienen rebordes?" chilló la rubia mina hippie de veintitantos, indicando la camisa de mi amante.

"¿Por qué no le echás un vistazo?", dijo él, poniendo su pecho para que ella deslice sus dedos sobre la tela escarlata.

"Uffff", pensé.

Era una fresca y vulgar noche en el Symbiosis Festival en Pyramid Lake, Nevada. El agua trémula reflejaba la luz de la luna y los LEDs de neón. El aire latía con una mezcla de ritmos. La tierra zumbaba con los danzantes asistentes del festival y con los fantasmas paiutes. Estábamos aproximadamente a unas 18 horas de un eclipse total de sol. No pude haber pedido un paisaje más asombroso para compartir una tarde con el hombre que amaba.


Excepto que tenía que lidiar con esta mierda.

O sea, ¿en serio? Mi corazón estaba abierto de par en par, ¿y él tenía los huevos (o la estupidez) de coquetear con esta insípida fulanita frente a mí?

Bueno, bueno. Hice yoga. Creía en las relaciones abiertas. Leí a Byron Katie*. Debí haber simplemente sentido compasión amorosa por ellos y reconocer que emergían mi propia inseguridad y el haberlo juzgado, ¿verdad?

Entonces ¿por qué estos celos me astillaban la cabeza?

Una bola de fuego eléctrica subió hasta mi garganta.

Cuando volvió, no me pude contener. Me sentí herida de que haya podido desviar su atención, aunque haya sido sólo por ese breve momento. Me sentí egoísta por quererlo sólo para mí. Me sentí estúpida por permitir que semejante nimiedad me estruje el corazón. ¿No debería haber estado por encima de todo esto a estas alturas?

No. No lo estaba.

Saqué uno de mis letales trucos ninja femeninos.

"Podés volver allá si querés."

Qué puta mentira. No había forma de querer a este hombre alejado a más de medio metro de mí. De hecho, me dolía todo el cuerpo por arrastrarme encima de él, envolver mis piernas alrededor de su torso grueso y peludo, y aplastarlo. Consumirlo. Quería cada pieza rota de hombre dentro mío.

"No, quiero quedarme contigo", respondió.

Excelente respuesta.

Salimos hacia la noche. Paró, persistente por meternos a ver algo de arte. En vano luchó por intentar que yo lo disfrutara, pero mi hambre agrietó la "cara de chica buena" que había fabricado.

"No", pensé. No quería mirar nada de arte estúpido o analizar mis temores estúpidos o procesar nuestros sentimientos estúpidos.

Celos, celos, celos... ¡por Dios! ¿Todo se trata de eso? ¿Por qué simplemente no los podemos dejar ir?

En el momento en que me volví curiosa respecto a ellos, me dijeron:

"Deseo."

Deseo específico y no hablado. De guardarlo para mí, me mataría. Rabia y resentimiento hervirían en un caldo tóxico, destruyendo todo lo que me importaba. Pero una vez revelado, avivaría mi transformación.

"Quiero volver a nuestra carpa. Ahora."

El orgasmo triunfó sobre todo.

Dentro de la carpa, lo monté a horcajadas. Los labios ardientes de mi concha envolvieron su verga. Mi frente presionaba la suya. Un profundo y completo deseo se elevó sobre mí. Deseaba tanto succionarlo dentro mío como ser totalmente consumido por él.

"Ponete arriba".

Él obedeció. Su cabello y el peso de su cuerpo me aniquilaron. Abrí mi boca para sentir la salada humedad de su piel. Mis uñas excavaron más profundo. Un grito de tono bajo arrancó desde mi garganta. Acerqué su rostro al mío, mordiendo su labio inferior. Esclavicé a este hombre con mis extremidades temblorosas y lo sostuve hasta que la fuerza del orgasmo cegador abrasó nuestra carne junta.

Lo único que quedó fue un susurrado "carajo".

Gracias celos por recordarme de mi hambre.

Gracias celos por conectarme con mi poder.

Gracias celos por ser mi nuevo amigo hot, que demanda no menos que la más completa expresión de mi más profundo deseo.


* Byron Katie es una autora estadounidense que propuso un método de auto-exploración llamado "El trabajo" (The Work en inglés) que busca eliminar aquellos pensamientos que causan estrés a través de cuatro pasos, a saber: verificar la veracidad del pensamiento, profundizar sobre si es posible conocer absolutamente tal veracidad, percibir cómo reaccionamos sobre ese pensamiento e intentar proyectar qué se sentiría si no se tuviera ese pensamiento.

Traducción libre del artículo original en inglés, escrito por Candice Holdorf.

miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Cuál es la percepción de la gente acerca de las relaciones abiertas?

Desafiando mitos acerca de la no-monogamia consensuada.


¿Qué tienen en común el columnista sobre temas sexuales Dan Savage y el político Newt Gingrich? Probablemente no mucho, pero ambos han estado en los medios hablando con respecto a las relaciones abiertas. 

En un artículo reciente en el New York Times, el columnista sobre temas sexuales Dan Savage discutía los beneficios de una relación monogámica -una en donde los integrantes están comprometidos uno al otro pero son libres de buscar ocasionalmente compañeros sexuales fuera de la relación primaria. Él cree que abrir una relación de esta forma puede promover la comunicación honesta y prevenir la "infidelidad" concreta. Más o menos al mismo tiempo que este artículo salía a la luz, Newt Gingrich estaba siendo vilipendiado en los medios luego de que su ex-esposa revelara que él le había pedido una relación abierta (luego de que ya se había metido en una efectiva infidelidad).

Recientemente investigadores de la Universidad de Michigan empezaron a explorar la no-monogamia consensuada (también concida como "relación abierta", "swinging" o "poliamor"), que son relaciones en las que los integrantes de la pareja acuerdan tener otros compañeros sexuales o románticos. A pesar de una prevalencia estimada de entre 4,3% y 10,5% de relaciones no monógamas, una serie de estudios reveló que la gente tiene estereotipos negativos de la no monogamia consensuada y de aquellos que practican estas relaciones. Por ejemplo, en un estudio, "Sarah y Dan" una feliz pareja consensuadamente no monógama. A pesar del hecho de que ambos fueran presentados como felices con su relación acordada, los participantes tenían una percepción mucho más negativa de los no-monógamos Sarah y Dan que de los monógamos Sarah y Dan. Como una pareja no-monógama, otros percibían a Sarah y a Dan como sexualmente más riesgosos, menos aceptables moralmente, y de tener una relación menos confiable y menos significativa. La pareja no monógama fue incluso puntuada en forma menos positiva en muchos rasgos arbitrarios, tales como el pago a tiempo de impuestos y ¡el uso diario del hilo dental! No estoy seguro de lo que tiene que ver la no monogamia con la higiene oral, ¡pero aparentemente los participantes creían que existía alguna conexión!

Basado en estos estudios, existe claramente un estigma contra las relaciones no-monógamas. ¿Pero es exacta esta percepción? ¿Son las parejas que se meten en no-monogamia más riesgosas y menos confiables? En estudios subsecuentes, este equipo se puso en campaña para examinar si existía algo cierto en el estigma que la gente tenía acerca de las relaciones no monógamas.

En el estudio de la Universidad de Michigan, uno de los descubrimientos más fuertes fue que la gente creía que las parejas no monógamas eran más riesgosas sexualmente. Una encuesta online subsecuente reveló, sin embargo, que las personas que son infieles en relaciones monógamas son sexualmente más riesgosas que aquellas que practican la no-monogamia consensuada. Las personas en relaciones no-monógamas eran más propensas a utilizar condones y hablar sobre pruebas de ETS con sus compañeros sexuales y eran menos proclives a estar bajo influencia de las drogas o el alcohol durante estos encuentros que personas monógamas infieles. En su reciente presentación en la IAAR*, Amy Moors sugirió que las personas pueden involucrarse en relaciones sin exclusividad sexual o romántica y aún estar firmemente conectados, un hallazgo que desafía las nociones de que las relaciones no monógamas consensuadas son inherentemente no confiables o que no son significativas.

En resumen, este estudio desafía falsas ideas importantes acerca de la no monogamia consensuada y sugiere que las relaciones pueden tomar diferentes formas y ser igualmente seguras, satisfactorias y saludables.


Traducción libre del artículo original en inglés. Autoría de Amy Muise, Ph. D

miércoles, 13 de marzo de 2013

De "Hola" a "Te amo" en 34 minutos

No puede ser tan fácil... ¿no, verdad?

Déjenme empezar diciendo que cuando se refiere a este tipo de cosas, tiendo a ser bastante escéptica.

Es decir, es difícil no estar en estos días, especialmente al acercarse el Día de los Enamorados, no podés ir a ningún lugar sin escuchar una de las perogrulladas cursis de Hallmark. Desde el día después de Navidad, hay tarjetas, rosas y corazones dulces en abundancia.

Pero el tema es que el amor vende. Se nos fastidia diariamente con la promesa del amor, que lo vamos a encontrar en un nuevo vestido, en una barra de chocolate, en un teléfono celular o en una licuadora. Incluso mientras escribo, puedo ver uno de esos ejemplos mirándome fijamente desde el otro lado de la mesa de mi cocina. Presentando dos modelos atractivos y amorosos, este cupón declara: "Más puntos. Más zapatos. Más felicidad". No podría ser más claro.

¿Así que se supone que debo creer que un par de zapatos es lo único que se interpone entre mí y una vida de dicha con mi única alma gemela verdadera?

No. Es absurdo. Por mucho que traten de convencernos de lo contrario, el amor no puede comprarse. No puede ser embotellado, modificado o hacerlo existir a voluntad... sólo sucede.

Sucede automáticamente, sucede cuando menos te lo esperas y a veces sucede en el peor momento posible. Es una de esas cosas raras que todavía no pueden ser tocadas.

Es completamente puro.

Así que, para alguien con medio cerebro, la idea de que puedas crear amor en lo que duran 34 minutos es indignante. Y usualmente, contaría a mí misma entre ellos. Suena a una de esas pretenciosas afirmaciones en la tapa de una revista de belleza, o al lema de un negocio de casamenteros. Pura hipérbole. 

¿Pero qué si fuera cierto?

¿Sería realmente posible hacer amor?

La ciencia dice que sí y yo estaría de acuerdo. Lo he visto con mis propios ojos... pero eso lo dejo para después.

De acuerdo a Arthur Aron, un sicólogo de Nueva York, existe una fórmula para el amor. Aron, que efectuó investigaciones extensivas con relación al amor, intimidad, vínculos y relaciones, afirma que enamorarse es más fácil de lo que creemos. Tan fácil, de hecho, que podés hacerlo en un laboratorio, en menos de una hora.

Dice que para enamorarte, sólo debes seguir tres pasos simples:

1- Encontrar a un completo extraño.
2- Revelarse uno al otro detalles íntimos acerca de sus vidas por media hora.
3- Mirarse fija y profundamente a los ojos sin hablar durante cuatro minutos.

Aunque no exista garantía absoluta, todos los participantes del estudio reportaron niveles significativamente incrementados de intimidad, atracción y vínculos.

Dos de elos incluso se casaron; si eso no es un testimonio a favor del sistema, no sé qué es.

El experimento claramente funcionó para los dos tórtolos, pero trae a colación algunas preguntas interesantes acerca de la naturaleza del amor.

El relacionamiento que cada par creó en esa primera hora fue claramente profundo y una conexión significativa. ¿Pero es eso amor?

¿Es el amor real algo que puede formarse instantáneamente, o le lleva tiempo crecer?

Claramente, el amor que tenés por alguien en el día uno es diferente al amor que tenés por él un mes, un año o una década después. ¿Pero son aún lo mismo?

Esas son algunas de las grandes preguntas que todos debemos responder por nosotros mismos. Pero déjenme darles mi versión, como alguien que una vez participó en un experimento de amor similar... básicamente por accidente.

Dos veranos atrás, en un pedazo de encrucijadas en mi vida y buscando un poco de dirección, me inscribí en un taller en el Omega Institute en Rhinebeck, Nueva York. Fue muy radical para mí, solo aventurarme en un capricho como ese. Sin haber hecho nada parecido antes en mi vida, me comprometí a una semana próxima de seminarios y unión hardcore con gente a la que todavía tendría que conocer.

Y por encima de todo eso, estaba durmiendo sola en una carpa durante varios días de implacable lluvia.

Aún así, puedo realmente decir que fue el mejor regalo que jamás me hice a mí misma.

El taller se llamaba El Cuarto de Vida Llamando* y estaba dirigida a personas de veinte y algo como yo intentando encontrar pasión y propósito en sus vidas. Cambió completamente mi vida, y lo recomiendo de todo corazón y sin reservas a absolutamente todo el que escuche. Pero más allá de encontrarnos a nosotros mismos y entrar en contacto con nuestros sentimientos, el taller era realmente una lección en el amor.

Cómo amarnos a nosotros mismos y cómo amarnos unos a otros.

En nuestro primer día de clase, habiendo sido desconocido para mí en ese momento, básicamente recreamos nuestra propia pequeña versión del experimento de Aron. Luego de presentarnos, una de las primeras cosas que hicimos fue agruparnos en parejas y dedicarnos unos pocos minutos a mirarnos fijamente a los ojos unos a otros. Al principio, recuerdo pensar que era una actividad particularmente íntima para tener que participar en ella dos extraños, y me puso inquieta.

La sociedad nos enseña que tal nivel de cercanía con gente que no conocemos es inapropiada y no podía quitarme esas voces de mi cabeza.

Pero si pensé que eso era revelador, no era nada comparado con lo que siguió. Aquellos pocos días constituyeron una de las experiencias más íntimas, honestas, intensas, vulnerables y catárticas que jamás haya compartido con nadie.

No solamente compartimos detalles íntimos de nuestras vidas, compartimos nuestras vidas completas - las partes importantes, al menos. Las partes profundas, las secretas, las espantosas - las partes que se "suponen" no deben compartirse con extraños.

Pero eso era lo bello: en casi nada de tiempo, ya no éramos extraños.

Casi nada sabía acerca de esas otras 10 personas, pero en el transcurso de horas, las conocía mejor que nadie. No conocíamos los apellidos del otro, pero habíamos desnudado nuestras almas al otro y lloramos en los brazos del otro. No podría haberte dicho en dónde vivían, pero había presenciado sus emociones más privadas. Como hicimos notar en más de una ocasión, era como que nos conocimos de atrás hacia adelante: las cosas difíciles primero.

Fue extraño, pero maravilloso.

No podría señalar el momento exacto en que me enamoré de cada una de esas personas, pero no tomó mucho. No puedo jurar que hayan sido 34 minutos, pero casi fue así.

Creo que lo que estoy tratando de decir es que sí podemos enamorarnos tan rápida y profundamente como sugieren los estudios. Es un amor que puede y va a evolucionar con tiempo y cuidado... pero sí que es es amor todavía.

El amor no tiene límites: no en el tiempo, no en cantidad, no en fuerza. Y si lo sentimos, ¡deberíamos decirlo! (No seas tímido/a).

El día de los enamorados puede tener una mala reputación por ser una festividad fabricada por las industrias tarjeta-y-chocolate para aprovecharse de los corazones débiles de los solteros sueltos por ahí, pero es un buen momento para hacer una conexión significativa.


* En inglés: Quarter Life Calling

Texto traducido del original en inglés, y cuya autoría pertenece a Caroline Scherer.

viernes, 8 de marzo de 2013

Compersión: Lo opuesto de los celos

¿Reconocés las siguientes escenas? 

Una pareja va por la ruta tranquilamente, cuando una mujer atractiva pasa frente a ellos, surge el despelote porque el joven se dejó llevar por la belleza de la mujer y se dio vuelta para seguirla con la mirada. Otra pareja está en un bar, divirtiéndose con amigos, cuando de repente ocurre que uno de los componentes del grupo le tira onda a uno de los componentes de la pareja. Si la noche no termina en una pelea al menos termina con uno de los dos malhumorado por el resto de la noche. Observás la foto de una mujer (u hombre) bonita y resolvés hacer un elogio. En poco tiempo recibirás una respuesta nada agradable de alguien que se presenta de la siguiente forma: "Ella ya tiene dueño". Todo el mundo ya pasó por eso: se llaman celos.

Lo que da en llamarse "condimento de la relación" en la mayoría de las relaciones monógamas es un tabú para las relaciones poliamorosas. Las personas deben pensar que somos maestros en no tener celos ya que aceptamos que nuestras parejas liguen con otras personas, ¿cierto? Errado. Incluso para nosotros eso es complicado. Pero no queriendo colocar el carro por delante de los bueyes, vamos a parafrasear a Jack el Destripador, e ir por partes. 

Primero, ¿qué son los celos? Antes de todo, debemos intentar entender cuál es la razón por la que acontecen, después de todo, no se vence una guerra sin conocer al enemigo. Muchos van a odiar lo que voy a decir aquí, principalmente si fueran celosos, pero los celos no son nada más que un síntoma de inseguridad. ¿Por qué se tiene celos? Viene del miedo de perder a la pareja, viene del miedo de ser rechazado, viene del sentimiento de posesividad que tenemos sobre la pareja, de creer que nos pertenece y nosotros a ella. ¿Pero de dónde vienen esos sentimientos? ¿Cómo bloquear algo tan natural?

Estoy a favor de la visión de que los sentimientos no vienen solos, se originan de pensamientos y creencias. Un cambio de comportamientos sólo puede ser efectivizada por el cambio de pensamiento, en caso contrario no es una mudanza concreta. Para empezar, que tener celos no es natural. Es un comportamiento construido socialmente y aceptado por tantas generaciones que ya venimos al mundo en una sociedad celosa, sin muchos ejemplos en contrario, y así crecemos creyendo en su naturalidad y necesidad. Hace milenios atrás, antes de la era cristiana, la poligamia era natural. Estoy lejos de querer criticar al cristianismo por eso, pero la iglesia contribuyó mucho para imponer una forma de pensar considerando pecado todo aquello que antes era natural para la Grecia Antigua, considerada depravada. No debemos olvidar que el factor histórico es muy importante para entender cómo vivimos hoy. Ahora, siendo el casamiento monógamo algo elevado, la poligamia fue rebajada a pura depravación y con eso todo lo que pudiese indicar gusto por más de uno es indicación de no-amor. Mantener un ideal de amor romántico-monógamo, único por toda la vida, fue lo que generó los sentimientos de posesividad e inseguridad con el miedo a la pérdida de una pareja que, en teoría, sólo puede "tener" una persona.

Pero no es necesario que sea así. Una de las grandes mentiras que ya nos enseñaron en la vida es de que el amor de verdad es único. El amor de verdad es múltiple. Es por eso que tenés la capacidad de amar a tantas personas. Es por eso que amás a tus parientes, a tus amigos, a tus animales de estima y cosas más abstractas como tu vida, tu felicidad y tu libertad. El amor es un sentimiento sin límites o fronteras. El amor divino no tiene límites. La limitación es nuestra. Y antes que digan que el amor divino, familiar y fraterno no se comparan con lo que estoy hablando aquí, ahora, pido que razonen un poco. No hablo aquí nada más del amor conyugal, que es amor como cualquier otro. ¿Por qué no lo sería? ¿Por incluir el sexo? Este es un tabú más, implantado por la Iglesia Católica. El sexo es considerado tan impuro, que hasta hoy, se da valor a la mujer que se casa virgen o a los jóvenes que mueren vírgenes. El sexo y el amor pueden existir por separado, pero también pueden existir juntos. La cantidad de personas a las que vos amás no determina con cuántas tenés sexo, ni la cantidad de personas con las que tenés sexo determina a cuántas amás o si amás a alguna. Las personas siempre critican diciendo que si admitís a otras personas, no existe el amor de verdad. ¿Por qué? ¿Acaso el amor verdadero es egoísta? 

Dejame decir algo importante: No vas a perder a tu compañero/a si le das libertad de compromiso, al contrario, eso te dará paz y seguridad. ¿Por qué? Porque vos no te vas a preocupar más de las traiciones porque no van a existir más: cuando se tiene libertad de tener a otras personas y no está prohibido, el "gusto" por la traición disminuye. La persona no lo piensa más como una alternativa de escape porque no se siente presa; no piensa más en una forma de venganza, porque no tiene de qué vengarse. Naturalmente, la persona acaba por volverse hacia el diálogo, ¿y cuánto mejor sería si fuésemos francos y verdaderamente amigos y confidentes de nuestras parejas? Sentarse y decir "mira, me está gustando una chica muy interesante, que me gustaría que conozcas, creo que te va a gustar". No existe amenaza en eso porque no hay sustituciones, sólo incorporaciones. No existe más el miedo de la pérdida: porque simplemente no existe más necesidad de la sustitución. Si una relación se termina, no es porque apareció una nueva persona con quien él o ella gustaría de relacionarse, es porque ella realmente no quiere relacionarse más contigo. Un término de relación es más tranquilo que una sustitución.

Recientemente leí un testimonio de una practicante del poliamor que dijo algo interesante: al principio de su relación, ella le dio total libertad a su novio de envolverse con otras mujeres que le llegasen a interesar, dijo que no se sentiría atacada u ofendida, lo aceptaría. Al principio, como todo lo que es prohibido, al ser liberado causa interés, él se puso a coquetear con otras mujeres en presencia de ella para ver si le provocaba celos. Al notar que no surtía efecto, se tranquilizó, pasando a tratar el asunto con más seriedad y empezó a relajarse. Otro narra su forma de ver las cosas: para él se trata de una cuestión de estar feliz con la felicidad del otro, lo que llamamos compersión.

Compersión es la palabra española para el término en inglés compersion, que significa ausencia de celos, o estar feliz con la felicidad del otro. Voy un paso más allá: no se trata de ser feliz sólo con la felicidad del otro, sino con su libertad, con su pasión, con su amor. Es ser feliz de que su pareja es amada verdaderamente por otras personas, que está tan bien cuidada por otras personas como por vos. Es ver el amor y el cariño que él/ella siente por otros/as compañeros/as y verlo con buenos ojos en vez de con malos: nunca estás afuera, formás parte de la familia. 

¿Es difícil? Tal vez, muchos desconfían hasta de su propia sombra. Pero la verdad es que ¿cuántos de nosotros aún amamos a nuestros "exs"? ¿Con cuántos gustaríamos de volver si pudiésemos tener libertad de ligar con ellos? ¿A cuántos no hubiésemos dejado al encontrar nuevas personas? Amor sin barreras, ¿no es eso lo que el mundo está necesitando? Y no estoy hablando aquí de swings, orgías, intercambio generalizado, búsqueda desenfrenada de parejas, o de ser "cornudo consciente". Hablo de amor, no de sexo. Amor, no subordinación a los instintos de deseo. No se trata de ser libre para mirar a quien se quiera y actuar como se quiera. El poliamor por encima de todo exige respeto. Se trata, básicamente, de estar feliz por que la persona que amás sea libre para amar, sea libre para relacionarse con cariño y compromiso a otras personas tan interesantes como ella o vos. Eso existe. Tú mismo ya amaste a varios en la vida, la diferencia es que no lo hiciste al mismo tiempo y tener uno nuevo exigió tener que dejar a uno antiguo. En el poliamor eso no se hace necesario. Reconocemos que somos seres únicos, especiales, y podemos apasionarnos y amar a tantos como entren en nuestros corazones.

¿Podemos vivir la vida entera con uno sólo y aún así amar plenamente y permitir libertad? Sí, podemos. El poliamor no se trata de tener varias parejas a cualquier costo, sino de reconocer el derecho y la posibilidad. No te vuelve menos especial, aún así sos único. No se trata de "insatisfacción", sino de más libertad de amar y deseo de incremento, no busca uno completarse. Comenzá a pensar así y vas a ver que desaparecen los celos. Tal vez la frase más sabia que escuché alguna vez en la vida sea:

"A las cosas que me gustan las dejo libres: si vuelven es porque las conquisté, si no vuelven es porque nunca las tuve". La persona que es libre no desea huir. Conquistá a las personas, no te aferres, y las tendrás contigo en cuanto haya amor y respeto.



Artículo original.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Mucho amor para dar

Sin pensar en dogmas y modelos convencionales de relacionamiento, hay un grupo cada vez mayor de personas interesadas en aceptar un modelo de amor más amplio. Amigos, amantes, novios... son palabras que no van a definir a un grupo de personas que, simplemente, se ama. Pasamos un fin de semana con Bela, Renata, Marcela, Anne, Alfredo, Fran y Luiz para mostrar qué cara tiene el Amor Revolución - una causa, un modo de vida, que, para ellos, no tiene vuelta atrás.

Podría ser un romance más en la vida de Luiz. Fugaz, etílica... normal. Pero aquella noche, hace cinco meses, una cena nada previsible hechizó al joven mexicano radicado en Sao Paulo. Un grupo de personas se fundía en una masa compacta, fluida, vaga. Difícil contar cuántos había en el grupo, de tantas piernas y brazos entrelazados. Ojos cerrados, cuerpos deslizándose unos sobre otros - jovencitas, muchachos... personas. Era una farra hedonista, un pequeño enredo, ¿una invitación al puterío? Luis sintió que no. "Me conmovió. Tenía una pureza de cariño, una energía muy linda", cuenta él y confiesa, "mucho quise entrar allí, pero no sabía si podía sobrellevarlo." Sólo necesitó llegar cerca. Bela, una de las damas encajadas en el grupo, estiró a Luiz hacia el meollo. Y nunca más salió.

"Siempre me consideré un especialista en abrazos", elabora tendido, mientras recibe caricias de dos chicas, "pero en Brasil las personas son muy cerradas. Y yo estaba cayendo en eso. Lo mejor fue conocer a estas personas. Hoy me asumo como soy. Que se joda todo lo que los otros lleguen a pensar." Suena extraño, inclusive, escuchar una autoafirmación tan decidida. Después de todo Luiz no es gay, no es bi, no está en busca de quilombo ni se preocupa con el rótulo (o la fama) de hétero. Y es exactamente eso lo que el proclama asumir: le gusta el cariño.

Él es, en el fondo, todo el mundo. Pero es raro encontrar a quien "salga del armario" como ese grupo. Estamos entre siete, bien acomodados en una pequeña cocina del edificio Copan, en el centro de Sao Paulo. Es la casa de Alfredo Toné, o Alfreedom, como suele firmar por ahí, e Issabela Alzira, Bela, su... ¿novia? No importa, en el fondo. Antes de cualquier liberación sexual, es de los conceptos y ataduras lingüísticas que ellos buscan independencia. Y fue en torno de la "pareja" que los demás en aquella sala gravitaran para conocerse. O mejor, en torno de las performances que los dos promueven en fiestas y los cursos de contacto e improvisación ofrecidos por ellos en la Casa Jaya - espacio ecocultural en la Vila Madalena.

Por caminos diferentes, Bela, Alfreedom, Marcelo, Luiz, Renata, Anne y Fran - el grupo fotografiado aquí - acabaron dentro de aquella turba sensorial, apropiadamente bautizada por ellos como amoreba - la ameba de amor. "Para mucha gente es difícil de entender que esto no es un cogedero", dice Alfredo, pero la frase podría salir de la boca de cualquiera allí. "Parece una orgía. Pero nosotros tenemos un enlace colectivo, de amor. Y eso es lo más importante. Claro que en medio de una amoreba se van formando situaciones más sexuales, más tensión aquí o allí. Pero no existe agitación. Es todo muy natural."

La amoreba "extendida", por así decirlo, es mucho mayor que los siete citados aquí. Es una red de amigos, personas que se conectaron en festivales, fiestas, aulas, viajes. "¡Unos 300!", dispara Bela, sin el menor criterio estadístico. Personas, presentes en mayor o menor grado, que compartieron no sólo una danza colectiva pegadita, sino experiencias de amor, desnudez y sexo que las liberaron como nunca. Celos, patrones estéticos y la propia idea de amor romántico, exclusivo, son inevitablemente colocados en jaque. Y la medida final para que alguien asuma su papel en ese difuso y bien conectado cuerpo colectivo es simple: la felicidad que tal entrega, tal desapego, genera. Marcela, estudiante de psicología, descubrió al grupo hace unos pocos meses. Pero ya tiene articulado un pensamiento claro, bien simple, sobre lo que el grupo representa en su vida.

"La primera vez que me desnudé para entrar en una cascada, yo vacilaba. Reparaba en el cuerpo de los otros, pensaba en mi cuerpo. Mas después percibí que esto que pensaba era todo mío. Que los otros no me estaban observando así", y concluye, sucinta: "Cuando estás sin ropa, te preguntás quién sos de verdad". Alfreedom completa: "En general las personas solo se desnudan para tomarse un baño o coger. Y existe gente que piensa que pensar que la desnudez es normal es cosa de locos..."

Pero la simple desnudez es sólo un paso en este camino sin transitar del amor dividido. Desafíos y recompensas mayores están en aceptar que es posible amar a muchas personas, intimar sin secretos ni mentiras. "La gente vive presa en una idea romántica, posesiva del amor. Descubrí que el amor no puede ser idealizado. Pero puede ser un ideal. Es bien diferente", define Marcela desde lo alto de sus ya sabios 20 años. Un ideal se oculta también entre las infinitas posibilidades y sutilezas de sensaciones que existen en una caricia y en un encuentro sexual. Y también, está claro, en soltarse de las restrictas definiciones de hétero, homo, bisexualidad. De nuevo, Alfreedom: "¿Puedo estar caliente por un tipo, si lo encuentro apasionante? Claro. ¿Pero yo soy bisexual y gusto mucho más de la mujer? ¿Y por qué es necesario responder esa pregunta? El amor es una entidad mucho mayor que todo eso".

Aún así, queda claro, incluso como breve testimonio, que se cierne sobre todos una sensualidad, una libido, esencialmente femenina. Son ellas las que dan el ritmo, que tocan a todos y a todas con más tranquilidad, que no se ahorran piquitos y caricias. Que asumen el típico ímpetu, lo negro en el blanco, de la sexualidad del macho. Y acarician al presente reportero mientras escucha los relatos y los diversos motivos por los cuales ellas, y ellos, aceptaron la invitación de la revista Trip para pasar un fin de semana en un lugar cerca de Sao Paulo.

"Nunca hice fotos, pero creo que esto que nosotros tenemos es algo importante de comunicar. No puede ser secreto", cuenta Renata. Ella, como todos, reconoce una triste, alienante dureza en la vida "convencional" de la ciudad. Un reinado fallido del ego, que encapsula y aísla a las personas y transforma su obstinada lucha por la naturalidad en algo bizarro. "En Sao Paulo el primer acto de rebeldía es llevar colores. ¡Cuando llevo un girasol por la carretera, las personas me miran como si yo fuese Falcao!"* Y los girasoles son comunes en la vida de la joven. Masajista de profesión, y jardinera terrorista con causa, quiere gastar su tiempo poniendo plantines sin pedir autorización por la ciudad. Es de ella también una simple definición del tipo de amor que permea a la "familia" (como todos, en algún momento, se llaman a sí mismos): "Aquí todo el mundo es madre y todo el mundo es cachorro".

Cachorros, o madres, en algún momento u otro Alfreedom y Bela asumen la palabra como líderes de la jauría. Son los más presentes en la Casa Jaya, donde suceden los cursos de contacto e improvisación. Y buscan, como artistas, actores que son, razones e implicancias metafísicas, políticas, para el amor revolución - el movimiento sin dogmas que está en silenciosa expansión. Un camino sin vuelta, creen, "un ajuste de los tiempos", según la buena conclusión de Bela sobre lo que está por dentro de la amoreba. Un atraso cultural. Una solución para un paradigma fallido de amor, casamiento y monogamia. Un deseo de creación colectiva, de transformación social y espiritual, que se arrastra hace generaciones y que ganó una estética más clara y exhuberante con el movimiento hippie. Más que hoy, en un mundo aún más complejo y dinámico, no cabe más en el iniciado apodo. Es esa falta de cercos conceptuales lo que deja todo más difícil a la hora de buscar una síntesis.

Anne, periodista, muy atenta, menos habladora, pide la palabra: "Para mí no necesitas quedarte parado, analizando tanto las cosas. Si yo quiero hacer el amor, lo hago. Si quiero coger, cojo. El motivo que me hizo hacer las fotos, y estar aquí, hablando contigo, es simple. Todo el mundo se desnuda. Todo el mundo tiene sexo. A todo el mundo le gusta. Estoy cansada de hipocresía", se desahoga con una sonrisa. "Es mi lucha contra el preconcepto." Alfredo ríe como un sátiro. Calmado por el vino que fluye, lento siempre, vaticina: "¡Esto no es sobre la gente! Es sobre la paz mundial". ¿Paz mundial? "Claro. Yo te garantizo... si duermes en una amoreba vas a querer abrazar hasta al panadero por la mañana."


* Marcondes Falcão Maia, cantante y compositor brasileño conocido por llevar un girasol en el pecho. Agradezco al anónimo que se sirvió en aclarar este punto. Más información (en portugués) aquí.

Reportaje con texto de Bruno Noguera y fotografía de Fernanda Rappa, traducción libre del artículo original.

Además de este maravilloso reportaje, hay una sesión fotográfica del grupo. Y la revista Trip, en otro link también publicó un inspirador vídeo del grupo que embebí aquí para que lo puedan disfrutar.

lunes, 18 de febrero de 2013

Crónica de una obsesión pasajera

Tal vez pueda parecer extraño ahora que lo pienso, pero no suelo tener tantas ganas por conocer a alguien. Encontré casualmente un blog, un blog escrito por una mujer, a mi entender, extraordinaria, y no sólo mujer extraordinaria, sino una persona extraordinaria. Y me prendí, y quise saber más de ella, porque su blog muere en alguna fecha del 2011. 

La puse en google, un par de apariciones más, otro blog, y un par de libros. Luego me encuentro este artículo hablando de ella, divina, Nancy Prada. Y luego otro artículo dedicado a ella, luego una cuenta en twitter, y nada más.


"Ya había probado con bacanales entre ambos géneros, pero empezó a sentir que sólo había tenido sexo con otras mujeres para satisfacer a los hombres. Hacían lo que las películas porno les habían enseñado y no lo que de verdad les causaba placer. Así que se reunieron ellas y solo ellas para tumbarse sobre sus cuerpos distintos y húmedos."


Me tomo mi tiempo para encarar este cuadro, intentar armar este rompecabezas incompleto de partida y logro esbozar una idea de esta personalidad.

Se hacía llamar Sofía Acalántide, vive a más de mil kilómetros de este mi lugar en el planeta. Pero a la distancia logró transmitir sus ideas, su imperfección, sus detalles. Comenzó escribiendo el blog El Sexo de Sofía en un diario, y sus múltiples actividades personales le impidieron continuar un tiempo, para cuando pudo retomar, decidió que ya era hora de ser Sin Vergüenza.

Estudió en un colegio de monjas, fue madre, se casó, encaró una revista llamada "Tabú", se divorció, abortó, estudió filosofía, tiene un par de libros en su haber, hizo de su vida un cuadro con todos los colores. Ahora se interesa en la identidad trans, hizo una maestría en estudios de género y de acuerdo con su filosofía personal exploró buena parte de los recovecos de la sexualidad humana, no sólo en la teoría, sino en la práctica.

Frecuentó un grupo mixto de amigos y conocidos que se dedicaba a las orgías (aunque decirlo solamente así es pecar de simplista). Sintió que no le fue suficiente por lo que organizó la Orgía de Chicas. Aquí un resumen de uno de esos encuentros, aunque se manifiesta reacia a entrar en detalles, su máxima: “Quien quiera saber más, que ponga su cuerpo para averiguarlo”.

Apologista del feminismo, del amor libre, de toda manifestación afectivo-sexual posible. Y de todo proceder que sirva para reconocer y valorar las relaciones humanas en todo su espectro.


"No voy a hacer la pose de la santa, ni más faltaba. He tenido el privilegio de compartir voluntariamente mi cuerpo con mucha gente en estos 33 años, pero ha sido siempre con personas que en su momento me gustaron. Y deseo que siga siendo de esa manera."


No ha de ser la única mujer que se expresa de esa manera, pero llevar a cabo tal entrega con tal vocación y convicción es sublime. Y el hecho de que se exprese en público y logre transmitir esa idea de militancia le otorga un valor extra, aún cuando luche con sus condicionamientos que desatan sus contradicciones, que todos los tenemos, y se muestre tal cual es.


"Pero lo cierto es que todavía me descubro -o me descubren- sintiéndome culpable de asuntos que mi hedonismo tendría que aceptar con más tranquilidad. Supongo que por eso, porque insisto en llevarme hasta ese otro lugar, este blog se llama “Sin Vergüenza”. No por quien soy, sino por quien quiero llegar a ser: una persona que se ha librado del peso del juicio ajeno y logra convertirse en su propia vara."





Soy de creer que esta vida está para incursionar en todo, si hay alguien que se exploró a sí misma, fue ella. Y a ella esta entrada en este blog como homenaje tal vez anónimo.

Flotante