jueves, 25 de abril de 2013

Manteniendo el matrimonio vivo

En vez de alargar el matrimonio hasta volverse irreconocible, ¿por qué no vivir solo?

En mi publicación anterior, los introduje a la primera parte del provocativo nuevo libro de Pamela Haag: Marriage Confidential: The Post-Romantic Age of Workhorse Wives, Royal Children, Undersexed Spouses, and Rebel Couples Who Are Rewriting the Rules. El siglo 21, según ella, es una era post-romántica de los matrimonios melancólicos. Las parejas no están agudamente estresadas ni enredadas en constante conflicto – son solo melancolía. Se inscribieron en el pacto del matrimonio y perdieron una parte vital de sí mismos en el proceso.

En ese primer post, he examinado algunos de los problemas que según Haag plagan algunos matrimonios contemporáneos. Aquí voy a ir a través de algunos de ellos y les informare sobre algunas soluciones. Haag aprendió sobre eso en sus investigaciones y entrevistas. Recuerde, su objetivo no es generar alternativas al matrimonio sino alternativas dentro del matrimonio que tengan el potencial para mantener los matrimonios unidos.

1. El problema del aislamiento de muchos matrimonios modernos (la cuestión del "matrimonio como un refugio antibombas" ). Leemos de Haag:

"El matrimonio es considerado como el 'bloque de construcción' de la civilización. Pero, ¿qué civilización, si todo lo que hacemos tiende hacia nosotros mismos por muy importante que sea? Vamos a terminar con un millón de bloques de construcción y sin cimientos".

Pamela Haag ha descubierto que las parejas casadas ya están explorando opciones para vivir en sus castillos privados rodeados de fosas. Ellos varían desde la co-vivienda hasta vivir en casas con dormitorios principales separados, van desde continuar cohabitando incluso después de divorciarse a vivir en hogares separados mientras permanecen casados.

2. "La remanida crisis de la infidelidad." Sí, eso es lo que Pamela Haag ha concluido sobre la supuesta crisis de relaciones extramatrimoniales - es decepcionante. En teoría, aborrecemos las aventuras - y de hecho, algunas realmente son extraordinariamente crueles e hirientes. Pero más a menudo de lo que podríamos imaginar, Haag nota cónyuges que reaccionan con poco más que un encogimiento de hombros. Ella ofrece algunas ideas acerca de lo que se trata:

"...tal vez la infidelidad es acerca de lo que parece ser capaz: aburrimiento sexual si no la desesperación en un matrimonio que de otro modo no iría mal, y / o la lujuria ...quizás es sobre el deseo de volver a la complejidad, profundidad y riqueza de tu carácter nuevamente, pero dentro de los límites de un matrimonio que sin embargo 'funciona'".

Entonces, ¿cómo las parejas de hoy en día lidian con asuntos sin divorciarse? Haag encontró un montón de arreglos y entendimientos. Algunos sostienen que "todo el mundo tiene al menos un pase libre". Otros tienen "sólo cuando se viaja" o reglas "a sólo 50 kilómetros de distancia". Hay parejas "no preguntes, no cuentes", parejas "dí sólo en la justa medida", y parejas "dilo-todo". Una mujer dijo a Haag que cuando descubrió que su marido era un mujeriego, ella "lo desterró temporalmente a un apartamento cercano, pero lo tenía volviendo cada mañana para recoger a los niños a la escuela y empacar su almuerzo, y luego regresaba por la tarde para cocinar su cena."

3. El desafío del matrimonio asexual. Pamela Haag se da cuenta de que un matrimonio sin sexo no es lo mismo que un matrimonio que incluye un asexual. En referencia a la Visibilidad Asexual y la Red de Educación (AVEN por sus siglas en inglés), describe a los asexuales casados como aquellos que

"rechazan la prioridad del amor sexual monógamo por sobre la amistad. El matrimonio asexual no significa no ser íntimo, o incluso no tener sexo , significa no querer tener relaciones sexuales, ni codiciar un ideal platónico de la intimidad".

¿Qué tiene que hacer un matrimonio si quieren seguir casados, pero una de las dos personas es asexual y el otro realmente, realmente le gusta y quiere sexo? Haag describe a una pareja que trató de comprometerse en el sexo una vez a la semana. Cuando eso no funcionó, la mujer asexual persuadió a su marido de que debería seguir adelante solo y tener sus aventuras, ella le ayudaría a elegir a sus chicas. Él, por supuesto, pensaba que le estaba tendiendo una trampa. Pero no era así. Como explicó la esposa:

"Digamos que te gusta el ping-pong. Odio el ping-pong, vos amás el ping-pong, así que andá y encontrá a alguien que juegue contigo y que pases un rato agradable haciéndolo".

Post-romántico, efectivamente.

4. La pareja que quiere intimidad de más de una persona. Introdúzcase en el poliamor. Hay diferentes significados del término, pero Pamela Haag lo utiliza para hacer referencia al nuevo matrimonio abierto, o "no-monogamia ética". La parte ética es el "estándar escrupuloso de decir la verdad". Los compañeros son honestos con ellos sobre lo que están haciendo, y participan sólo con la gente que es honesta con su pareja. Esta versión del poliamor no se trata sólo sobre el sexo - "las intimidades son reales, pero circunscritas."

5. El problema de los esposos que se aceptan entre sí a regañadientes el tiempo que pasan con sus amigos o todo lo que hacen para divertirse sin su cónyuge. Haag ofrece la analogía de lo que ella llama el matrimonio Belleza Americana disecado:

"Ofrece al marido, interpretado por Kevin Spacey, dos funciones: vivir bien como un asexuado,  y fatalmente obediente y sumiso marido, o como un adolescente que fuma hierba, absorto en sí mismo que desea a la animadora de secundaria. No existe ningún papel auténtico no-parental para él en el medio, no hay opción de ser un adulto multifacético ".

Entre los cursos de vida posibles Haag arroja a las personas atrapadas en matrimonios  de tipo Belleza Americana en el siguiente: matrimonio sabático. Tal vez las parejas sólo necesitan un poco de "tiempo de crecimiento" separados.

Yo quería terminar con la noción del matrimonio sabático porque así es como terminé [el libro] Singled Out. Citando a una autora que había descrito lo que le gustaba de tener tiempo para sí misma y un espacio que era sólo suyo, dije lo siguiente:

"Jarvis estaba casado, pero ansiaba un año sabático de su matrimonio. Quería largos períodos de soledad, donde pudiera disfrutar sin interrupciones, en sus pensamientos y en su trabajo, en su propio lugar especial. Lo que ella realmente quería - al menos por un tiempo - era estar sola".

Así que les he anticipado mi conclusión - ¿por qué es que creo que este libro, que tiene que ver con el matrimonio, de hecho promueve la causa de los solitarios?

Consideremos de nuevo lo que Pamela Haag ve como innecesario en el matrimonio:

a. Niños (lo señalé en mi anterior post )
b. Vivir juntos
c. Sexo
d. Tener relaciones sexuales sólo entre ellos
e. Tener intimidad sólo uno con el otro
f. Pasar todo su tiempo - incluso incluyendo períodos de tiempo que duran meses o más - con el otro. (En su lugar, puede tomar un 'matrimonio sabático' y pasar el tiempo tanto por su cuenta o con amigos o cualquier otra persona, hacer lo que quiera, durante el tiempo que dura el año sabático.)

Veo todo esto como una explicación detallada de no (sólo) una alternativa dentro del matrimonio, sino una alternativa para el matrimonio. Esta alternativa es la vida en solitario. Si podés elegir una combinación de estas opciones y todavía llamar matrimonio a lo que tenés, ¿por qué molestarse? (Excepto, por supuesto, en el caso de huir con todo el botín otorgado por el gobierno federal y el prestigio de tener membresía en el club de las parejas casadas).

Tal vez Pamela Haag diría que el matrimonio es diferente porque valora ese vínculo duradero con el cónyuge. Sin embargo, muchas personas solo valoran y aprecian lazos profundos y duraderos con sus amigos, hermanos y otros familiares. Y como el sexo y la convivencia son opcionales, y tener relaciones muy estrechas con más de una persona está permitido, ¿cómo puede no ser esta la descripción de una vida plena en solitario?

Para mí, lo que Haag está describiendo es la mejor versión de la amistad. Podés tener un amigo que conocés hace mucho tiempo y con quien compartiste experiencias cotidianas e intimidades de profundidad. Podés tener más de un amigo así y (en teoría) los varios amigos no se llegan a sentir demasiado posesivos al respecto. Vos y tu(s) amigo(s) pueden tener diferentes preferencias sexuales, incluido ningún interés en el sexo en absoluto. Tu amiga puede tener múltiples parejas sexuales y vos te imaginás que, "bueno, si a ella le gusta el ping pong, ella debería ir a buscar a algunas personas para jugar y pasarla bien un rato". Incluso si no lo aprobás totalmente, podés probar dar apoyo o comprensión porque te preocupás por la felicidad de tu amiga.

Hay otros dos puntos de[l libro] Matrimonio Confidencial que veo como muy pertinentes para la vida en solitario, a pesar de que Pamela Haag no los enmarca de esa manera.

Aquí está el primero, en palabras de Haag:

"Pienso en el marido de Nicole y otros monógamos seriales que se divorcian de sus esposas porque están 'enamorados' de una amante. ¿Y si tuvieran una alternativa a esta narrativa romántica? ¿Y si tuvieran una narrativa de que hay diversidad de apego, pasión y amor en el que la pasión no es la certificación de 'amor verdadero'? Sospecho que al final se sienten, suponiendo, y pensando lo que nuestras historias y metáforas dominantes del matrimonio nos condicionan a sentir, asumir y pensar."

El punto clave es sobre el poder de la narrativa predominante. La sabiduría convencional acerca de las personas solas y la vida en solitario es la serie de mitos degradantes acerca de los que escribo tan a menudo. Parte del poder de los mitos estriba en su prevalencia y su calidad de ser tomados por hecho. Uno de los más prominentes objetivos de gran parte de mi escrito es describir una nueva narrativa sobre la vida en solitario - una que es más precisa, ya que se basa en la investigación más que en el solitarismo y las conjeturas.

El segundo y último fragmento de Haag que quiero criticar es el siguiente:

"Betty Friedan tuvo que revelar y la segunda ola del feminismo tuvo que remediar las desigualdades básicas jurídicas, económicas, educativas, sociales y culturales que hicieron de matrimonio casi todo menos un imperativo para todas las mujeres. Hoy tenemos una lucha secreta, diferente, y a menudo interna, a hacer valer las promesas de nuestra propia liberación... tenemos latitudes sin precedentes para hacer el matrimonio de otra manera. "

Es cierto que es importante ampliar la forma de hacer el matrimonio. Pero aún más fundamental es el logro de una verdadera libertad en las formas de organizar nuestras vidas para que vivir solos sea un estilo de vida real, respetado y viable. Si nuestra única opción es mejorar el matrimonio, entonces el matrimonio es todavía el imperativo que era en los días de Friedan .

Conclusión: ¿Por qué Matrimonio Confidencial es bueno para solitarios?

A veces la gente me pregunta cómo mi noción de soltero de corazón se diferencia del caprichosamente solitario de Sasha Cagen. Como expliqué antes, los solitarios caprichosos proclaman:

"Somos gente que está felizmente sola, con amigos y pasiones y vidas llenas, pero también somos románticos. Nos encantan esas tontas canciones de amor, aun cuando reconocemos su estupidez. Una vez que nos encontramos con esa persona perfecta, 'oooh la la.'"

"El calificador - estamos felizmente solos, pero nos encantaría ir acompañados con la persona perfecta - hace toda la diferencia. Los solitarios caprichosos no ponen en peligro a las personas con pareja de corazón".

Una vez que Cagen popularizó a los solitarios caprisos, solitario-de-corazón era poco menos que un shock y un estiramiento. Se volvió comprensible (por lo menos para algunos) de una manera que no lo era antes.

Digamos que Pamela Haag puede persuadir a una sociedad matrimaniática que, en el servicio de aplazar el divorcio, en realidad puede ser bueno condonar a las parejas que tienen cuartos independientes o que no tiene relaciones sexuales, o sexo extra, o intimidad extra. El camino hacia la aceptación, el respeto, y tal vez incluso a la celebración de la vida en solitario, entonces sería más corto.


Colaboró en la traducción Marimar. El autor del artículo es Bella DePaulo. El original puede leerse aquí.

martes, 16 de abril de 2013

Cómo hacer que una relación funcione en 7 pasos

¿Querés hacer que tu relación funcione?

Primero.

Dejá de intentar corregir a tu pareja.

Así es.

No está torcida y vos tampoco.

Quejarse, dar la lata, suspirar, gimotear e intimidar no cambia a nadie. Aunque tu pareja pueda temporalmente hacer lo que quieras, una relación sólida no hace cosas así.

A veces elegimos los errores de nuestras parejas para fijarnos y creer que "sólo si" aquellas cosas cambiaran, entonces podríamos vivir por siempre felices. Excepto que por siempre felices no existe porque nuestra pareja finalmente accedió a nuestras demandas.


Por siempre felices más o menos existe, para cada uno de nosotros cuando se nos aclaran dos cosas. Que la felicidad es transitoria cuando es controlada por circunstancias externas y que el don de la vida no es vivir en un constante estado de dicha emocionante.


Lo cual me lleva al segundo ítem en esta lista.

Hay una fantasía involucrada en nuestro objetivo de alcanzar un constante estado de dicha.

Seguro, puede ser posible alcanzar tal estado, si pudieras pasar tu vida bajo un árbol de Bodhi meditando diariamente, pero incluso eso se llamaría paz, plenitud, conexión o simple gozo. Y si sos como yo, te gustaría ir y experimentar algo de vida también.

Significa que si esperamos este estado de felicidad en nuestra relación, que no puede alcanzarse, estamos por otro lado preparando nuestra relación para el fracaso.

No existe la pareja perfecta, ni el perfecto nosotros, así que si quitamos la expectativa de la otra persona para así sentirnos realizados, tendremos la oportunidad simplemente de estar en la relación.

Tercero.

Tené en cuenta la atención que ponés en intentar corregir o quejarte acerca de tu pareja y e intentá que sea interiormente. Normalmente, cuando pasamos tiempo enfocados en los errores de nuestras parejas, estamos ignorando nuestros propios asuntos retumbantes que bloquean nuestro camino a una experiencia más agradable.

¿Qué sucede cuando dejamos ir toda esa energía enfocada en el objetivo imposible de cambiar a alguien más? Tenemos tiempo para descubrir quiénes somos, lo que queremos, y aclarar por qué estamos con alguien que creemos necesita algo de corrección.

Cuarto.

Este punto no se trata acerca de corregir a alguien a través de la queja, es acerca de matar a alguien con amabilidad para conseguir que cambie. 

No importa cuánta energía pongamos en el bienestar de la otra persona, nunca conseguiremos que ésta vuelva a nosotros de la forma que queremos.


Hombres y mujeres que dan atención constante a sus parejas; facilitándoles, disculpándose, aguantando abusos, decir "sí" cuando quieren decir no y tirar todo - su vida entera - por la presunción de estar haciendo a su pareja feliz, ¡es una olla llena de mierda!


No podemos hacer feliz a otra persona. Es elección de ella la de vivir en cualquier estado emocional que elija.

Todos hacemos esa elección, cada minuto del día.

No importa cuánto creamos ser para esta persona, nunca será suficiente para curar, satisfacer o cambiarla. Depende totalmente de ella solamente.

Nunca vas a recibir lo que querés cuando te perdés en alguien más.

Cuando sea que nos entreguemos de una manera no auténtica a otra persona, para hacer que se dé cuenta que necesita cambiar, actuar correctamente o ser esa gran persona (que hemos presenciado en momentos fugaces), nos estamos vendiendo espejitos.

Quinto.

Elegimos cómo queremos reaccionar. La mayoría de nosotros no entiende por qué reaccionamos de cierta manera a la vida, a la gente y a nuestros seres queridos. Hacemos lo que estamos acostumbrados a hacer, "cuando A sucede, entonces reacciono de B manera".

Cuando seguimos reaccionando sin saber o entender nuestras reacciones, continuaremos montando las mismas circunstancias en nuestras relaciones. La próxima vez que empieces a reaccionar a algo, obsérvate y pregúntate por qué tenés la percepción que tenés, como para que tengas que reaccionar así.

Tal vez, podés parar de reaccionar observando por qué creés que hacés lo que hacés en primer lugar? Cuando escuchás ciertas palabras de tu pareja, ¿qué disparan en vos? Cuando conectás esos puntos, podés cambiar tu percepción y responder de una manera completamente diferente.

¿Por qué es así?

Pues... no te estarías tomando sus palabras y acciones en forma personal. Te darás cuenta de cómo creás tu propia realidad a través de tus opciones y la realidad es que podés hacer de nuestras relaciones un campo de batalla o un parque temático discreto.

Sexto.

Ponete de acuerdo con tu pareja acerca del compromiso hacia la relación. ¿Están ambos metidos, están parcialmente o están esperando que aparezca algo mejor?
Si ambos están comprometidos con los mismos objetivos, recordalo cuando te sientas disgustado. Ambos se equivocarán. Está bien.


Si no están comprometidos con el mismo objetivo, tal vez sea tiempo de formular un plan de salida o subirse ambos al mismo tren.

Séptimo.



Comunicarse.

Comunicarse con amabilidad.


Comunicarse auténticamente y sin manipulación siempre que sea posible.


Traducción libre del original en inglés. Texto de Tracy Crossley.

miércoles, 10 de abril de 2013

Las desventajas del poliamor

El poliamor no es una buena opción para todos. 

Algunas veces he sido acusada injustamente de tener una tendencia a favor del poliamor o, incluso, de ser anti-monogamia porque creo que es necesario que la gente se dé cuenta de que pueden hacer elecciones conscientes sobre cómo se relacionan con otros. En realidad, hay muchas maneras de estructurar las relaciones y muchas opciones cuando se trata de calidad, claridad y comunicación de los acuerdos en los cuales se basan las relaciones íntimas y amorosas. Tengo conocimiento de esto porque he explorado muchas diferentes formas de relacionarme conmigo misma. Además, ayudé a miles de personas a resolver sus problemas de relaciones dentro y fuera del marco marital. Soy la primera en reconocer que el poliamor no es una buena elección para todos. Con el interés de revelar todos los detalles a aquellos que sospechan con razones que el poliamor puede exigir un precio para aquellos que lo practican, ofrezco el siguiente estudio de potenciales dificultades. 

Mientras que el poliamor a veces ofrece ventajas por encima de la monogamia impuesta, el poliamor puede presentar numerosos problemas por su cuenta. Algunos de ellos, tales como desaprobación social y discriminación, son mecanismos de viejas estructuras e instituciones que podrían disminuir en los años entrantes. Otros, como la escasez de modelos de conducta positivos e incluso una prevalencia de celos, también es probable que sean temporales. Pero otras dificultades con el poliamor, como las demandas de tiempo y la complejidad emocional de interactuar íntimamente con más de una persona, parecen ser inherentes de esta vida amorosa. Me doy cuenta de que los siguientes ejemplos pueden parecer surrealistas para aquellos que nunca soñarían con intentar un estilo de vida poliamoroso, pero consideremos cada uno de estos potenciales costos e impactos perjudiciales con las mentes abiertas.

Para muchas personas, el riesgo de rechazo de parte de la familia, vecinos, amigos y compañeros de trabajo es un inconveniente importante del poliamor. Para aquellos que son fuertemente motivados a ser vistos en una forma positiva por otros, esta sola consideración es un punto de conflicto. Una vez estuve casada con un hombre cuya personalidad encajaba perfectamente con el poliamor. No tenía ningún deseo particular por exclusividad sexual, tenía fuertes habilidades interpersonales y, generalmente, era aventurero. Pero como ser respetado y admirado en su comunidad era de una importancia primaria para él, el poliamor no le resultaba atractivo en absoluto. Por otra parte el poliamor le resultaba muy atractivo a Jonathan, un hombre con rasgos de la personalidad apropiados similares, quien me consultó sobre su preocupación en el caso de que, inadvertidamente, se “hiciera público” en su modalidad de relacionamiento, ya que se reflejaría negativamente en su esposa, Victoria, quien estaba empezando una nueva carrera como pastor. Jonathan y Victoria habían abierto exitosamente su matrimonio hacia una década y ahora él estaba en conflicto por su petición de volver a la monogamia. Tuve que aconsejarle que sus miedos eran realistas: la monogamia sería una elección mucho más segura en esta coyuntura en sus vidas.

Las sanciones sociales sirven para mantener a las parejas como Jonathan y Victoria, quienes serían potenciales modelos de conducta excelentes, resguardados fuera de la vista. Sé de varios matrimonios grupales y matrimonios abiertos en los cuales sus compañeros altamente funcionales eligieron mantener privadas sus vidas íntimas porque no querían poner en riesgo el trabajo importante que estaban haciendo en el mundo al exponerse a la crítica de sus vidas amorosas. 

La política es un campo en el cual el poliamor presenta un peligro que siempre está presente, particularmente en una era en la cual los estrategas, desesperados por ganar una elección, publicarán información personal que una alguna vez estuvo fuera de los límites de los periodistas. Por ejemplo, el ex candidato presidencial John Edwards fue forzado a retirarse de su campaña por la nominación demócrata en el 2008 después de que su aventura extramarital llegara a los titulares, como también lo hizo el senador líder en carrera Gart Hart en 1987. Bill Clinton fue llevado a juicio político. En los países europeos, la no monogamia es menos que una responsabilidad política, pero aún así, es improbable que el político prudente anuncie que él o ella apoyen el poliamor. Con tantos políticos siendo expuestos como no monógamos, aquellos cuyas actividades extramaritales son consensuales son puestos fácilmente justo con los que engañan a sus parejas. Algunos incluso han especulado que sería menos dañino políticamente admitir una aventura disculpándose que exponerse como poliamoroso. 

Las relaciones no monógamas tienen una reputación de crear caos emocional y drama que son parcialmente el resultado de arreglos incumplidos y deshonestidad, que no son más característicos en el poliamor que en la monogamia. Si las parejas son capaces de relacionarse con auto-responsabilidad e integridad, el drama no necesariamente es parte del relacionamiento poliamoroso. El poliamor ético ciertamente es posible. Pero mientras nuestra cultura respalde y sociabilice a nuestros jóvenes a esperar exclusividad sexual, podemos esperar que los celos sean el mayor desafío para aquellos que se atreven a enfrentarlo. 

Mientras que el poliamor tiene el potencial de reducir el estrés, también tiene el potencial de incrementarlo. Cuando un momento de tensión en una relación poliamorosa coincide con otros estresantes, puede resultar una crisis emocional y frecuentemente es atribuida al poliamor aún cuando los problemas de la relación son sólo un factor. Sin embargo, si se está viviendo una vida difícil y complicada, podría no querer arriesgarse a exponerse a otra posible fuente de preocupación. 

Si los trastornos emocionales se encuentran en el territorio de las relaciones íntimas, las posibilidades de conmociones emocionales aumentan exponencialmente cuando se involucran múltiples compañeros, al menos hasta que nuestros cerebros sean reconfigurados. Incluso cuando las personas piensan que han superado los celos y el miedo al abandono, pueden ser sorprendidas por una nueva situación que reactive viejos temas. Algunos pueden ver esto como una estupenda oportunidad para limpiar cargas emocionales que no sabían que tenían, pero otros prefieren ignorar estos dolorosos recuerdos. Por ejemplo, Cheryl estaba aliviada cuando encontró un sentido de paz y estabilidad en su triada con Paul y Leslie después de un año de altos y bajos que se produjeron cuando Leslie le dijo a Cheryl que quería tener una relación sexual con su amigo Paul. Cuando Paul preguntó si su ex pareja Harry podía unirseles para la cena, Cheryl se encontró enfurecida por razones que no podía entender y luego descubrió que temía que esta cena podría ser el comienzo de otro viaje en montaña rusa. Ella no estaba segura de si estaba más asustada de que Paul podría dejarlas a ella y a Leslie para volver con Harry o de que Harry podría terminar expandiendo su triada en un cuarteto. A ella le gustaba su vida tal como estaba y no quería más cambios. Vivir en el momento fue un desafío para Cheryl, quien encontró muy difícil confiar en que el cambio podría convertir algo bueno en algo incluso mejor. 

Los desafíos con el manejo del tiempo y la coordinación probablemente son una parte inevitable de las relaciones poliamorosas. Una mujer poliamorosa se quejaba de que las invitaciones a eventos sociales siempre representaban un desafío ya que nunca sabía con cual de sus parejas podría terminar estando en ese momento y qué preferencias podrían tener sobre asistir. Como miembro de una red íntima de ocho personas dijo, “¿Alguna vez has intentado que ocho personas se pongan de acuerdo sobre a qué lugar ir a cenar y luego hacer que todos estén en la puerta al mismo tiempo?” Este tipo de dilemas son comunes, pero, mientras que es relativamente trivial, puede tener su precio con el tiempo. Sin embargo, es menos probable que tenga más carga emocional que un conflicto sobre quién dormirá con quién cuando las preferencias de todos son diferentes y las opciones temporales son escasas. 

Sally un día estaba yéndose del pueblo en un viaje extendido de negocios. Tanto Oscar como Frank querían que ella pasara su última noche a solas con ellos. “Honestamente no tenía ninguna preferencia,” expresó Sally, “y quizás ese fue el problema porque ambos querían que decidiera y yo no quería. Hubiera sido feliz si estuviéramos todos juntos, pero eso no era lo que ellos querían. Terminamos pasando la gran parte de la noche hablando acerca de qué hacer y por qué.” Incluso cuando las decisiones sobre cuánto tiempo pasar con las diferentes parejas no son un problema, el sólo hecho de intentar encajar varias relaciones en una vida ocupada puede enviar a algunas personas corriendo de nuevo hacia la monogamia. 

Con todas estas dificultades, ¿el poliamor merece el esfuerzo? ¿Por qué alguien querría luchar contra la corriente cuando no quiere hacerlo? Hablaremos sobre esto en mi siguiente blog. O pueden conseguir una anticipación en www.lovewithoutlimits.com.


Texto traducido de Deborah Anapol por Nyhbi del original en inglés

miércoles, 3 de abril de 2013

Una verdad incómoda: la monogamia sexual mata la líbido masculina

He aquí una apreciación: ningún consejo terapéutico serio puede empezar con la palabra simplemente. ¿Qué pensaríamos de un terapeuta que sugiriera que los alcohólicos deberían "¡Simplemente dejar de tomar!" y que la gente que lucha contra la obesidad debería "¡Simplemente dejar de comer tanto!"? Los sicópatas deberían "simplemente desarrollar alguna compasión", ¿cierto? Claro, eso funcionaría.

El problema con el consejo que empieza con simplemente es que casi siempre resulta ser un sinsentido disfrazado de sentido común. La inserción de simplemente justo ahí en el principio sugiere que hemos perdido nuestro tiempo hablando sobre el problema, investigando sus causas, explorando sus complejidades. Vayamos al grano. Olvidate de todo ese sesudo palabrerío y simplemente hacé esto. El poder de esta manera de abordar se vuelve obvio cuando recordamos que el problema de las drogas en los Estados Unidos rápidamente se terminó cuando Nancy Reagan nos dijo que simplemente digamos no a las drogas. Caramba, ¿por qué nadie lo pensó antes?

Un artículo reciente en Psychology Today perfila a un terapeuta/autor que sugiere que los hombres casados con baja libido podrían superar esta dificultosa situación si simplemente lo hicieran. De acuerdo a este artículo, "su deficiente deseo sexual a veces tiene poco que ver con hormonas o biología y mucho con las mujeres en sus vidas. Los hombres hoy, con suficiente frecuencia, están airados con sus esposas". A los lectores se les dijo que "en presencia de un desajuste del deseo, toda la intimidad se retira en todos los niveles además del sexual. Las parejas dejan de tener conversaciones significativas."

Estoy fuertemente en desacuerdo, tanto con respecto a esta enunciación del problema como con el efecto supuesto sobre la relación.

Primero, el problema. De hecho, para la mayoría de los hombres en relaciones sexualmente monógamas a largo plazo, una continua reducción en la libido tiene todo que ver con la biología y las hormonas, y sería así a pesar de la mujer particular que esté presente en sus vidas. Así es. El esposo sexualmente monógamo de la más guapa mujer sobre la tierra empezará a perder interés en cierto punto. Uma, Selma, ¡no es culpa de ustedes!

Con respecto a la ira masculina señalada en el artículo, es más probable que sea el resultado de la falta de voluntad de nuestra sociedad de enfrentar esta realidad biológica, en que se prefirere decir a los hombres que existe algo que está mal en ellos.

¿Querés que te dé una verdad incómoda? Probá con ésta: los seres humanos claramente han evolucionado para tener vidas sexuales con múltiples relacionamientos sexuales simultáneos.

Los hombres, especialmente, están diseñados por la evolución para estar atraídos a la novedad sexual y a perder gradualmente la atracción sexual por la misma compañera en ausencia de tal novedad. Lo que da en llamarse el efecto Coolidge está bien demostrado en mamíferos sociales de todo tipo, y es noticia vieja para cualquiera que esté mínimamente enterado en biología reproductiva.

Los hombres serán comportándose a su manera, a pesar de las muchas formas en que la sociedad intenta hacerles cambiar.

Volviendo a 1979, el antropólogo Donald Symons señaló que: "Los machos humanos parecen estar constituidos de tal forma que se resisten a aprender a no desear la variedad a pesar de impedimentos como el cristianismo y la doctrina del pecado; el judaísmo y la doctrina del mensch; la ciencia social y las doctrinas de la homosexualidad reprimida y la inmadurez psicosexual; las teorías evolutivas sobre lazos de pareja monógama; las tradiciones cultural y legal que apoya y glorifica la monogamia." ¿Alguien realmente necesita más ejemplos de un hombre con mucho por perder, que lo arriesga todo por sexo con una mujer que no es su esposa? Con seguridad, podés pensar en un ejemplo, o en siete.

Para ser justos, el terapeuta/autor perfilado en este artículo está lejos de ser la única fuente de desinformación en este delicado tema. Nada menos que el experto Dr. Phil hace notar que "los matrimonios sin sexo son una epidemia innegable", y seguramente tiene su propio consejo casero, de sentido común y completamente inútil para las parejas. Existe de hecho, una industria entera de terapeutas y escritores insistiendo que:

A. Hay algo malo con los hombres que experimentan una libido languideciente en el contexto de un relacionamiento sexualmente monógamo de largo plazo (son víctimas emocionalmente inmaduras del temido síndrome de Peter Pan, tienen problemas con su madre, son adictos al porno, tienen miedo del compromiso emocional, etc.), y también que,

B. Existe una manera mágica de atacar este problema que lo hará desaparecer.

Equivocado y más equivocado aún.

Volviendo a 1964, cuando Vietnam era una guerra nueva y la revolución sexual apenas empezaba, Masters y Johnson notaron que "la pérdida de interés coital por monotonía en una relación sexual es probablemente el factor más constante en la pérdida de interés de un varón que envejece, en su desempeño sexual con su pareja." También hace notar que "tal hombre puede ser rejuvenecido teniendo relaciones sexuales con una mujer más joven, aunque la mujer joven pueda no ser tan buena amante como su esposa". Nuestra investigación sugiere que la edad de la otra mujer es menos importante a estos efectos que su alteridad*.

Ahora, ¿qué pasa con los efectos en la relación? ¿Es verdad, como establece el artículo, que "en la presencia de una discrepancia en el deseo, toda la intimidad se retira en todos los niveles además del sexual" (el énfasis es nuestro)? ¿Las parejas han de "dejar de tener conversaciones significativas"?

Vamos.

Si conocés de alguna pareja que haya estado casada por unos pocos años, conocés gente que ha pasado tiempo significativo "en presencia de un desajuste de deseo". Una pareja está compuesta de dos individuos complejos, cada uno de ellos siguiendo su único y pedregoso camino por la vida. El deseo sexual fluctúa para muchos de nosotros de acuerdo con muchos factores: estaciones, presión laboral y financiera, embarazo y asuntos de cuidados infantiles, la muerte o el sufrimiento de seres amados, salud física en general, edad, etc. Es absurdo y destructivo sugerir que un desajuste de deseo necesita desembocar en una pérdida de toda intimidad y que las conversaciones significativas lleguen a un alto.

Para estar seguros, el sexo puede ser una parte importante de la intimidad, pero no es la esencia de la intimidad misma. De hecho, el sexo de alto libido puede fácilmente ser una expresión de la total ausencia de intimidad real: la célebre salida de una noche. Es muy improbable que las parejas que no entiendan esto sobrevivan por mucho tiempo.

De hecho, las parejas pueden encontrarse teniendo las más significativas conversaciones si tuviesen el coraje de hablar abiertamente acerca de estas fluctuaciones en el deseo. Una de las más importantes cosas que esperamos de nuestro libro (que saldrá el 2 de julio**) es facilitar a las parejas a encontrar juntas su camino a través de este terreno dificultoso, con una comprensión más profunda y menos crítica acerca de dónde vienen estos sentimientos molestos y un abordaje más informado y emocionalmente maduro para lidiar con ellos.


Referencias:
* Del año 2008, dispénseme el lector la flojera de no buscar con el suficiente ímpetu acerca del libro referenciado.
** Entiéndase, que la pareja sexual sea una persona distinta a la acostumbrada.

Traducción del original en inglés, su autor es Christopher Ryan.


lunes, 25 de marzo de 2013

Celos: mi nuevo amigo hot...

"¿Esos volantes tienen rebordes?" chilló la rubia mina hippie de veintitantos, indicando la camisa de mi amante.

"¿Por qué no le echás un vistazo?", dijo él, poniendo su pecho para que ella deslice sus dedos sobre la tela escarlata.

"Uffff", pensé.

Era una fresca y vulgar noche en el Symbiosis Festival en Pyramid Lake, Nevada. El agua trémula reflejaba la luz de la luna y los LEDs de neón. El aire latía con una mezcla de ritmos. La tierra zumbaba con los danzantes asistentes del festival y con los fantasmas paiutes. Estábamos aproximadamente a unas 18 horas de un eclipse total de sol. No pude haber pedido un paisaje más asombroso para compartir una tarde con el hombre que amaba.


Excepto que tenía que lidiar con esta mierda.

O sea, ¿en serio? Mi corazón estaba abierto de par en par, ¿y él tenía los huevos (o la estupidez) de coquetear con esta insípida fulanita frente a mí?

Bueno, bueno. Hice yoga. Creía en las relaciones abiertas. Leí a Byron Katie*. Debí haber simplemente sentido compasión amorosa por ellos y reconocer que emergían mi propia inseguridad y el haberlo juzgado, ¿verdad?

Entonces ¿por qué estos celos me astillaban la cabeza?

Una bola de fuego eléctrica subió hasta mi garganta.

Cuando volvió, no me pude contener. Me sentí herida de que haya podido desviar su atención, aunque haya sido sólo por ese breve momento. Me sentí egoísta por quererlo sólo para mí. Me sentí estúpida por permitir que semejante nimiedad me estruje el corazón. ¿No debería haber estado por encima de todo esto a estas alturas?

No. No lo estaba.

Saqué uno de mis letales trucos ninja femeninos.

"Podés volver allá si querés."

Qué puta mentira. No había forma de querer a este hombre alejado a más de medio metro de mí. De hecho, me dolía todo el cuerpo por arrastrarme encima de él, envolver mis piernas alrededor de su torso grueso y peludo, y aplastarlo. Consumirlo. Quería cada pieza rota de hombre dentro mío.

"No, quiero quedarme contigo", respondió.

Excelente respuesta.

Salimos hacia la noche. Paró, persistente por meternos a ver algo de arte. En vano luchó por intentar que yo lo disfrutara, pero mi hambre agrietó la "cara de chica buena" que había fabricado.

"No", pensé. No quería mirar nada de arte estúpido o analizar mis temores estúpidos o procesar nuestros sentimientos estúpidos.

Celos, celos, celos... ¡por Dios! ¿Todo se trata de eso? ¿Por qué simplemente no los podemos dejar ir?

En el momento en que me volví curiosa respecto a ellos, me dijeron:

"Deseo."

Deseo específico y no hablado. De guardarlo para mí, me mataría. Rabia y resentimiento hervirían en un caldo tóxico, destruyendo todo lo que me importaba. Pero una vez revelado, avivaría mi transformación.

"Quiero volver a nuestra carpa. Ahora."

El orgasmo triunfó sobre todo.

Dentro de la carpa, lo monté a horcajadas. Los labios ardientes de mi concha envolvieron su verga. Mi frente presionaba la suya. Un profundo y completo deseo se elevó sobre mí. Deseaba tanto succionarlo dentro mío como ser totalmente consumido por él.

"Ponete arriba".

Él obedeció. Su cabello y el peso de su cuerpo me aniquilaron. Abrí mi boca para sentir la salada humedad de su piel. Mis uñas excavaron más profundo. Un grito de tono bajo arrancó desde mi garganta. Acerqué su rostro al mío, mordiendo su labio inferior. Esclavicé a este hombre con mis extremidades temblorosas y lo sostuve hasta que la fuerza del orgasmo cegador abrasó nuestra carne junta.

Lo único que quedó fue un susurrado "carajo".

Gracias celos por recordarme de mi hambre.

Gracias celos por conectarme con mi poder.

Gracias celos por ser mi nuevo amigo hot, que demanda no menos que la más completa expresión de mi más profundo deseo.


* Byron Katie es una autora estadounidense que propuso un método de auto-exploración llamado "El trabajo" (The Work en inglés) que busca eliminar aquellos pensamientos que causan estrés a través de cuatro pasos, a saber: verificar la veracidad del pensamiento, profundizar sobre si es posible conocer absolutamente tal veracidad, percibir cómo reaccionamos sobre ese pensamiento e intentar proyectar qué se sentiría si no se tuviera ese pensamiento.

Traducción libre del artículo original en inglés, escrito por Candice Holdorf.

miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Cuál es la percepción de la gente acerca de las relaciones abiertas?

Desafiando mitos acerca de la no-monogamia consensuada.


¿Qué tienen en común el columnista sobre temas sexuales Dan Savage y el político Newt Gingrich? Probablemente no mucho, pero ambos han estado en los medios hablando con respecto a las relaciones abiertas. 

En un artículo reciente en el New York Times, el columnista sobre temas sexuales Dan Savage discutía los beneficios de una relación monogámica -una en donde los integrantes están comprometidos uno al otro pero son libres de buscar ocasionalmente compañeros sexuales fuera de la relación primaria. Él cree que abrir una relación de esta forma puede promover la comunicación honesta y prevenir la "infidelidad" concreta. Más o menos al mismo tiempo que este artículo salía a la luz, Newt Gingrich estaba siendo vilipendiado en los medios luego de que su ex-esposa revelara que él le había pedido una relación abierta (luego de que ya se había metido en una efectiva infidelidad).

Recientemente investigadores de la Universidad de Michigan empezaron a explorar la no-monogamia consensuada (también concida como "relación abierta", "swinging" o "poliamor"), que son relaciones en las que los integrantes de la pareja acuerdan tener otros compañeros sexuales o románticos. A pesar de una prevalencia estimada de entre 4,3% y 10,5% de relaciones no monógamas, una serie de estudios reveló que la gente tiene estereotipos negativos de la no monogamia consensuada y de aquellos que practican estas relaciones. Por ejemplo, en un estudio, "Sarah y Dan" una feliz pareja consensuadamente no monógama. A pesar del hecho de que ambos fueran presentados como felices con su relación acordada, los participantes tenían una percepción mucho más negativa de los no-monógamos Sarah y Dan que de los monógamos Sarah y Dan. Como una pareja no-monógama, otros percibían a Sarah y a Dan como sexualmente más riesgosos, menos aceptables moralmente, y de tener una relación menos confiable y menos significativa. La pareja no monógama fue incluso puntuada en forma menos positiva en muchos rasgos arbitrarios, tales como el pago a tiempo de impuestos y ¡el uso diario del hilo dental! No estoy seguro de lo que tiene que ver la no monogamia con la higiene oral, ¡pero aparentemente los participantes creían que existía alguna conexión!

Basado en estos estudios, existe claramente un estigma contra las relaciones no-monógamas. ¿Pero es exacta esta percepción? ¿Son las parejas que se meten en no-monogamia más riesgosas y menos confiables? En estudios subsecuentes, este equipo se puso en campaña para examinar si existía algo cierto en el estigma que la gente tenía acerca de las relaciones no monógamas.

En el estudio de la Universidad de Michigan, uno de los descubrimientos más fuertes fue que la gente creía que las parejas no monógamas eran más riesgosas sexualmente. Una encuesta online subsecuente reveló, sin embargo, que las personas que son infieles en relaciones monógamas son sexualmente más riesgosas que aquellas que practican la no-monogamia consensuada. Las personas en relaciones no-monógamas eran más propensas a utilizar condones y hablar sobre pruebas de ETS con sus compañeros sexuales y eran menos proclives a estar bajo influencia de las drogas o el alcohol durante estos encuentros que personas monógamas infieles. En su reciente presentación en la IAAR*, Amy Moors sugirió que las personas pueden involucrarse en relaciones sin exclusividad sexual o romántica y aún estar firmemente conectados, un hallazgo que desafía las nociones de que las relaciones no monógamas consensuadas son inherentemente no confiables o que no son significativas.

En resumen, este estudio desafía falsas ideas importantes acerca de la no monogamia consensuada y sugiere que las relaciones pueden tomar diferentes formas y ser igualmente seguras, satisfactorias y saludables.


Traducción libre del artículo original en inglés. Autoría de Amy Muise, Ph. D

miércoles, 13 de marzo de 2013

De "Hola" a "Te amo" en 34 minutos

No puede ser tan fácil... ¿no, verdad?

Déjenme empezar diciendo que cuando se refiere a este tipo de cosas, tiendo a ser bastante escéptica.

Es decir, es difícil no estar en estos días, especialmente al acercarse el Día de los Enamorados, no podés ir a ningún lugar sin escuchar una de las perogrulladas cursis de Hallmark. Desde el día después de Navidad, hay tarjetas, rosas y corazones dulces en abundancia.

Pero el tema es que el amor vende. Se nos fastidia diariamente con la promesa del amor, que lo vamos a encontrar en un nuevo vestido, en una barra de chocolate, en un teléfono celular o en una licuadora. Incluso mientras escribo, puedo ver uno de esos ejemplos mirándome fijamente desde el otro lado de la mesa de mi cocina. Presentando dos modelos atractivos y amorosos, este cupón declara: "Más puntos. Más zapatos. Más felicidad". No podría ser más claro.

¿Así que se supone que debo creer que un par de zapatos es lo único que se interpone entre mí y una vida de dicha con mi única alma gemela verdadera?

No. Es absurdo. Por mucho que traten de convencernos de lo contrario, el amor no puede comprarse. No puede ser embotellado, modificado o hacerlo existir a voluntad... sólo sucede.

Sucede automáticamente, sucede cuando menos te lo esperas y a veces sucede en el peor momento posible. Es una de esas cosas raras que todavía no pueden ser tocadas.

Es completamente puro.

Así que, para alguien con medio cerebro, la idea de que puedas crear amor en lo que duran 34 minutos es indignante. Y usualmente, contaría a mí misma entre ellos. Suena a una de esas pretenciosas afirmaciones en la tapa de una revista de belleza, o al lema de un negocio de casamenteros. Pura hipérbole. 

¿Pero qué si fuera cierto?

¿Sería realmente posible hacer amor?

La ciencia dice que sí y yo estaría de acuerdo. Lo he visto con mis propios ojos... pero eso lo dejo para después.

De acuerdo a Arthur Aron, un sicólogo de Nueva York, existe una fórmula para el amor. Aron, que efectuó investigaciones extensivas con relación al amor, intimidad, vínculos y relaciones, afirma que enamorarse es más fácil de lo que creemos. Tan fácil, de hecho, que podés hacerlo en un laboratorio, en menos de una hora.

Dice que para enamorarte, sólo debes seguir tres pasos simples:

1- Encontrar a un completo extraño.
2- Revelarse uno al otro detalles íntimos acerca de sus vidas por media hora.
3- Mirarse fija y profundamente a los ojos sin hablar durante cuatro minutos.

Aunque no exista garantía absoluta, todos los participantes del estudio reportaron niveles significativamente incrementados de intimidad, atracción y vínculos.

Dos de elos incluso se casaron; si eso no es un testimonio a favor del sistema, no sé qué es.

El experimento claramente funcionó para los dos tórtolos, pero trae a colación algunas preguntas interesantes acerca de la naturaleza del amor.

El relacionamiento que cada par creó en esa primera hora fue claramente profundo y una conexión significativa. ¿Pero es eso amor?

¿Es el amor real algo que puede formarse instantáneamente, o le lleva tiempo crecer?

Claramente, el amor que tenés por alguien en el día uno es diferente al amor que tenés por él un mes, un año o una década después. ¿Pero son aún lo mismo?

Esas son algunas de las grandes preguntas que todos debemos responder por nosotros mismos. Pero déjenme darles mi versión, como alguien que una vez participó en un experimento de amor similar... básicamente por accidente.

Dos veranos atrás, en un pedazo de encrucijadas en mi vida y buscando un poco de dirección, me inscribí en un taller en el Omega Institute en Rhinebeck, Nueva York. Fue muy radical para mí, solo aventurarme en un capricho como ese. Sin haber hecho nada parecido antes en mi vida, me comprometí a una semana próxima de seminarios y unión hardcore con gente a la que todavía tendría que conocer.

Y por encima de todo eso, estaba durmiendo sola en una carpa durante varios días de implacable lluvia.

Aún así, puedo realmente decir que fue el mejor regalo que jamás me hice a mí misma.

El taller se llamaba El Cuarto de Vida Llamando* y estaba dirigida a personas de veinte y algo como yo intentando encontrar pasión y propósito en sus vidas. Cambió completamente mi vida, y lo recomiendo de todo corazón y sin reservas a absolutamente todo el que escuche. Pero más allá de encontrarnos a nosotros mismos y entrar en contacto con nuestros sentimientos, el taller era realmente una lección en el amor.

Cómo amarnos a nosotros mismos y cómo amarnos unos a otros.

En nuestro primer día de clase, habiendo sido desconocido para mí en ese momento, básicamente recreamos nuestra propia pequeña versión del experimento de Aron. Luego de presentarnos, una de las primeras cosas que hicimos fue agruparnos en parejas y dedicarnos unos pocos minutos a mirarnos fijamente a los ojos unos a otros. Al principio, recuerdo pensar que era una actividad particularmente íntima para tener que participar en ella dos extraños, y me puso inquieta.

La sociedad nos enseña que tal nivel de cercanía con gente que no conocemos es inapropiada y no podía quitarme esas voces de mi cabeza.

Pero si pensé que eso era revelador, no era nada comparado con lo que siguió. Aquellos pocos días constituyeron una de las experiencias más íntimas, honestas, intensas, vulnerables y catárticas que jamás haya compartido con nadie.

No solamente compartimos detalles íntimos de nuestras vidas, compartimos nuestras vidas completas - las partes importantes, al menos. Las partes profundas, las secretas, las espantosas - las partes que se "suponen" no deben compartirse con extraños.

Pero eso era lo bello: en casi nada de tiempo, ya no éramos extraños.

Casi nada sabía acerca de esas otras 10 personas, pero en el transcurso de horas, las conocía mejor que nadie. No conocíamos los apellidos del otro, pero habíamos desnudado nuestras almas al otro y lloramos en los brazos del otro. No podría haberte dicho en dónde vivían, pero había presenciado sus emociones más privadas. Como hicimos notar en más de una ocasión, era como que nos conocimos de atrás hacia adelante: las cosas difíciles primero.

Fue extraño, pero maravilloso.

No podría señalar el momento exacto en que me enamoré de cada una de esas personas, pero no tomó mucho. No puedo jurar que hayan sido 34 minutos, pero casi fue así.

Creo que lo que estoy tratando de decir es que sí podemos enamorarnos tan rápida y profundamente como sugieren los estudios. Es un amor que puede y va a evolucionar con tiempo y cuidado... pero sí que es es amor todavía.

El amor no tiene límites: no en el tiempo, no en cantidad, no en fuerza. Y si lo sentimos, ¡deberíamos decirlo! (No seas tímido/a).

El día de los enamorados puede tener una mala reputación por ser una festividad fabricada por las industrias tarjeta-y-chocolate para aprovecharse de los corazones débiles de los solteros sueltos por ahí, pero es un buen momento para hacer una conexión significativa.


* En inglés: Quarter Life Calling

Texto traducido del original en inglés, y cuya autoría pertenece a Caroline Scherer.

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