lunes, 27 de enero de 2014

Polyamory: Married and Dating

El poliamor es el tema de un nuevo reality de TV en Showtime.

Voy a empezar diciendo que no tengo un equipo de televisión, ni siquiera para ver películas y no he tenido servicio de cable por cerca de veinte años. Como te podés imaginar, esto significa que no miro mucha televisión, cable o cosa alguna. Estoy consciente de que algunos programas están disponibles en la internet, pero pocas veces tengo el tiempo, el interés o la motivación por verlos. La mayoría de las veces veo televisión en aeropuertos y en aviones, donde paso mucho tiempo; y ocasionalmente visito a un amigo a quien le gusta mirar TV y termino sobre el sofá frente al televisor. Aún así, debo confesar que no soy un consumidora o productora informado. Así que con gran audacia me atrevo a expresar una opinión acerca del nuevo reality poliamoroso de Showtime.

En los ochentas, noventas y principios de la década del 2.000, aparecí en muchos talk shows de televisión y algunos documentales, mayormente como experta en poliamor, pero no tengo experiencia alguna con los realities en televisión que han salido en años recientes, aparte de ver algunos episodios de los programas más populares y hablar con una media docena de productores a lo largo de los años que creían que una serie reality de TV sobre el poliamor podría ser un gran éxito.

Ninguna de esas conversaciones jamás llevó a concretar un programa al aire hasta donde me consta, aunque algunos programas piloto fueron lanzados y al menos un contrato fue firmado. Así que es un buen avance ver a Poliamory: Married and Dating salir al aire en Showtime luego de todos estos años. Estoy muy feliz con eso, y me encantaría ser un consultor creativo en una telecomedia poliamorosa o película algún día. Ahora debo dejar bien en claro que no estoy implicada de ninguna forma con el programa poliamoroso de Showtime, pero sí conozco al elenco de San Diego y su comuna bastante bien. Y tengo un poco que ver con la existencia de la comuna de San Diego en particular, y las comunidades poliamorosas nacional y global en general.

Hechas todas estas preliminares, diré que Polyamory: Married and Dating es un retrato mucho mejor del poliamor del que temía y no tan bueno como esperaba, juzgando desde el primer episodio, que salió al aire en julio de 2012.

Para aquellos que se lo perdieron, un breve resumen. El programa se alterna entre dos familias poliamorosas, una en Riverside, California y otra en San Diego. El grupo en Riverside, una joven y hermosa tríada HMM parece un poco más corrientes que el grupo de San Diego. El grupo de San Diego, que consiste en dos jóvenes y atractivas parejas de treinta y algo a quienes conocemos en medio de la decisión de mudarse a vivir juntos, claramente están arraigados en el campamento New Age.

Ambas familias luchan un poco con los celos y la inclusión, ambas familias están felices de saltar a la cama, de las cámaras y todo eso, y ambas familias presentan mujeres fuertemente bisexuales. Hay un rumor de que al menos uno de los hombres en el cuarteto* también es bi, pero de ser cierto, aún no se ha presentado como tal. Sólo lo menciono porque una de las quejas que escucho con relativa regularidad de algunos cuartetos es que mientras las "mamacitas hot bisexuales" son altamente apreciadas en los círculos poliamorosos, los bisexuales masculinos son menos bienvenidos.

En contra de lo que la mayoría de la gente pudiera suponer, los celos surgen en la triada HMM cuando una de las mujeres (la esposa legal) hace saber que tiene un nuevo interés amoroso (hombre). Y es la "otra mujer" en la triada quien está más abierta (y entrañablemente) celosa y presiona a la esposa legal a dejar a su nuevo hombre en stand by. Esto colabora mucho en sostener el cliché de las mujeres compitiendo entre ellas por el premio "real" de la atención masculina.

Mientras, el avance del episodio #2 tiene a Kamala Devi rehusándose a compartir a su nueva novia Roxie con su marido Michael, desafiando nuevamente las preconcebidas nociones de los telespectadores acerca de los desafíos probables del poliamor. La información que manejo me lleva a sospechar que el drama de Roxie es cuanto menos artificial de alguna forma, pero las demandas de tratamiento especial son clásicas y cuanto menos vemos el rol "llorar por lo que quieres" modelado perfectamente. Bajo ningún nivel Michael y Kamala son buenos actores con la suficiencia para hacerlo parecer real, pero vuelvo con eso más tarde.

Michael, Kamala, Jen y Tahl, el cuarteto.
Es la esposa de Tahl, Jen, la que aparece con el carácter más auténtico y vulnerable en cualquiera de los grupos. Los del género monógamo la amarán mientras confesa, bañada en lágrimas, que no está segura de que su apetito sexual la califique para estas aventuras y se preocupa de ser dejada de lado. Dado que las personas que se identifican como poliamorosas aún son una pequeña minoría, este show necesita con urgencia que el personaje de Jen provea a alguien con quien el resto del mundo pueda sentirse identificado en medio de todos estos hedonistas. Será interesante ver cómo el show enfoca la dinámica con el más reticente miembro de la familia.

En mi opinión, Polyamory: Married and Dating triunfa en presentar brillantemente a siete personajes principales en menos de treinta minutos. El que puedan lidiar en presentar un retrato fiel del poliamor tal como es practicado, junto con algunos vistazos de sexo grupal caliente es un milagro menor. Pero después, ésta es la tribu bonobo. Y con certeza es más divertido que quitar a pasear a una familia poli o dos para ser entrevistadas por un anfitrión de talk show y dejarlos a merced de una audiencia hostil como en los viejos tiempos.

Sexo grupal hot entre gente bella y joven con certeza es una probada fórmula para el éxito. Después de todo, la serie Real Sex de HBO AÚN HOY pasa el segmento grabado en un taller sobre poliamor que facilité en 1997. Hicieron un trabajo realmente fabuloso en capturar la esencia del taller en el film, con excepción de la inserción de secuencias de dos triadas haciendo el amor ante las cámaras y haciendo parecer que era parte del taller en lugar de la actividad extracurricular que era. Esta pequeñez pudo haber sido responsable de quince años de popularidad, pero prefiero creer que eran las experiencias multidimensionales y transformacionales de los participantes que los telespectadores encontraron tan intrigantes con el correr del tiempo.

Lindsey, Anthony y Vanessa, la triada.
Cuando empecé a escribir y hablar por primera vez sobre no monogamia responsable en los ochentas (la palabra poliamor aún no existía) era mucho más tabú de lo que es ahora. Mientras aún hay mucha gente que está segura de que cualquier otra cosa fuera del matrimonio heterosexual y monógamo es malo e incorrecto, ha habido un gran cambio en la opinión pública con el pasar de los años. Mientras se vuelve cada vez más claro que la institución del matrimonio está en serios problemas, una especie de expansión, sea que le llamemos poliamor o no, parece ofrecer esperanza para las relaciones estables y duraderas. Sea cierto o no, no tengo idea, y nadie la tiene. Lo que sabemos es más y más gente está optando por permanecer soltera, y más y más gente se está volviendo consciente del valor de la comunidad y la tribu en sus vidas. Y muchas de estas personas también tienen relaciones no monógamas funcionando.

Sospecho que tendremos que esperar cuanto menos otra década para ver el poliamor como me gustaría que fuera representado en la televisión, pero Polyamory: Married and Dating es realmente un gran comienzo.



* Traducción de "quad": grupo poliamoroso conformado por 4 integrantes.

La autora es Deborah Anapol, el original puede leerse en inglés aquí.





sábado, 25 de enero de 2014

Si te dejaron

Nada puede prepararte realmente para ser abandonado por tu cónyuge. No permitas que la situación sea peor.


Tu cónyuge te acaba de dejar. Te echó.

Usó alguna de las muchas líneas del manual:

- Te quiero pero no estoy enamorada de vos.
- Necesito espacio. Necesitamos darnos un tiempo.
- Estoy confundida.
- No sé qué quiero en este momento.
- Necesito un tiempo para pensar.

O tal vez sus palabras fueron más precisas:

- Terminamos, se acabó.
- No quiero seguir casada contigo.
- Ya no te amo.
- No habrá terapia ni reconciliación.
- Quiero el divorcio.
- Estoy enamorada de otra persona.

A nadie le gusta oír nada de esto. Es como una espada de acero traspasándote el corazón. Nada puede prepararte para ese dolor. Pero aunque no puedas estar preparado, definitivamente hay cosas que puedes hacer que harán de tu situación algo peor.

Así que:

- No llores
- No supliques
- No pidas clemencia
- No te arrastres
- No trates de convencerle de lo contrario
- No ofrecerle aquello que siempre quiso
- No digas que esperarás sin importar cuál sea su decisión
- No te aferres a ella, como una enredadera, mientras intenta alejarse de vos

¿POR QUÉ?

- Porque demuestra debilidad
- Muestras desesperación
- Pierdes el respeto a ti mismo
- Ellos pierden el respeto por vos
- Pierdes tu dignidad, el valor que tienes para ti mismo, cuando haces esas cosas

Cuando alguien huye de ti, no corras detrás. Es sencillamente lo peor que puedes hacer.

Sin embargo:

- Escúchale
- Dale crédito a lo que dice
- Empatiza con su punto de vista y luego
- Dile que tienes la voluntad de restaurar tu matrimonio y hacer lo que sea por salvarlo, incluyendo terapia matrimonial. De ti depende el desafío de salvar el matrimonio en el que creciste.

Esto deja picando la pelota en su lado de la cancha.

Si da rodeos o te dice que se terminó, entonces es muy tarde.

CONCUERDA con ella. Dile que estuviste pensando en lo que te dijo. Que aunque no hubiese sido lo que hubieras elegido, respetas sus deseos y no los vas a discutir. Tampoco quieres que el matrimonio esté en el estado en que está. El compromiso debe ser de ambos. Y luego... desaparecer. Hazte sombra. Evitar todo tipo de contacto (fuera del que tenga que ver con los hijos, si aplica).

Sé misterioso

Da un giro de 180°

Sal con los amigos a los que no hayas visto hace un buen tiempo

Haz ejercicios

Sonríe

Alquila una película divertida

Cuando alguien te deja, no te vuelvas loco por hacerle volver. No funciona. Te hace parecer desesperado (totalmente falto de atractivo) y en algunos casos, hasta sicópata.

La gente no puede extrañarte si siempre estás allí. Así que empezá a encontrarte a vos mismo otra vez. Duele, es un infierno, lastima. Pero no seas un felpudo. No le ayudes, ofrezcas favores, ni te mudes de tu casa sólo porque te dijeron que lo hagas. No le llames, ni le escribas, tampoco revises su perfil en Facebook febrilmente, ni nada por el estilo.

Quiere salir. Ábrele la puerta.

Si se metió con otra persona, hazte un chequeo de ETS, dile que NO vivirás en un matrimonio abierto y si no puede cortar con su aventura, tomarás medidas protectivas, pudiendo incluir la terminación del matrimonio. Luego a respaldarlo con acciones.

¿Recuerdas a aquella chica en la secundaria que estaba enamoradísima de vos y te disparaba el ego a lo alto. pero cómo que te repugnaba porque era implacable hasta el punto de volverse irritante? ¿De que enseguida te empezó a parecer repulsiva cuando no podía evitar de quedar como idiota, incluso luego de que hayas dejado en claro que no querías nada con ella? ¡Te avergonzabas de ella! Eso serás si no puedes dejar de extrañarla. Repulsivo ¿verdad?

Ser un felpudo, llorar, gritar, suplicar hará que tu cónyuge corra exactamente en la dirección opuesta. A toda velocidad.

Hacé lo que funciona. Si llorar, gritar o suplicar no funcionó en el pasado ¿qué te hace pensar que lo hará ahora?

Hacé algo diferente...

DÉJALE IR.



Traducido del inglés, cuyo original puede leerse aquí.

viernes, 24 de enero de 2014

Compersión para principiantes

Por Koko Taylor

Dentro de una pista de baile repleta, una esbelta rubia se me apoyó para susurrarme al oído: "Forman una pareja muy atractiva," ronroneó. Le sonreí - un impulso del ego siempre viene bien - y continué bailando con mi novio. El hombre que estaba con ella me dio un high-five y se mantuvo enviando sonrisas destellantes hacia mí. ¿Estaba intentando levantarme*? No podía ser más evidente: yo estaba allí con mi novio.

Durante la siguiente media hora cada vez que miraba hacia arriba, sentía que uno de ellos intentaba hacer contacto visual conmigo. Cuando nos fuimos del lugar, mi novio me preguntó si había notado a la pareja. "Creo que intentaban levantarme," me dijo.

"No, era a mí a quien intentaban levantar," respondí. Entonces nos dimos cuenta: ellos intentaban levantarnos como pareja. Es gracioso, pensamos. Y luego me miró y me dijo, "No quiero compartirte con nadie."

"Ni yo," repliqué. Estoy cómoda con la exclusividad con un compañero en una relación romántica.

El modelo de romance en nuestra cultura está tan dominado por la relación monógama hombre-mujer que la mayoría de la gente suscribe a eso sin ponerse a considerar las alternativas. Pero no todos están incómodos con compartir su compañero o compañera.

Las personas que están en relaciones abiertas a veces sienten felicidad o placer cuando su pareja tiene aventuras románticas con otras personas. Este sentimiento se suele llamar compersión. La Keristan Commune, una comunidad poliamorosa ya inexistente, asentada en San Francisco tiene el crédito de haber acuñado el término, que a veces es definido como lo opuesto a los celos. La palabra compersión es ampliamente usada en círculos poliamorosos, pero cualquier persona envuelta en una relación no monógama puede experimentar felicidad por el interés en otros amores de su pareja.

Cuando Shara Smith empezó a salir con Brian Downes, él ya estaba en una relación con alguien y quería ser cuidadoso en respetar a Stephanie, su primera pareja. "Quería efectuar todos los pasos correctos, y eso me atrajo más a él," dijo Shara, que describe la compersión como una "reacción emocional positiva a la otra relación de un amante."

"Amo ver cómo se le enciende su rostro cuando ella lo llama porque sé cuánto le importa." Shara no ve como competencia a otras parejas. "Cada relación es única y nadie puede reemplazarme, porque ellos no son yo."

"Es como cuando un padre observa a sus hijos desplegar sus alas y volar," dice Anita Wagner, respecto a la dicha que siente cuando alguien hace feliz a su pareja. Anita es una educadora y promotora de habilidades poliamorosas que decidió transitar la ruta no monógama hacia sus cuarenta años, luego de dos matrimonios y divorcios. "Me gusta la apertura y la honestidad que ofrece el poliamor. Preferiría compartir mi pareja abiertamente a ser engañada."

Compartir el amor abiertamente es la esencia de la compersión. Luego de una cena con su pareja Tom, con Mary, la nueva novia de su pareja y con Clint, el marido de Mary, Anita dijo que "no podía evitar sentirse feliz por la felicidad de Tom. Pude ver cuánto apreciaba él que yo haya dado vía libre para facilitar el acceso de Mary y dar mi aprobación. Su felicidad por ser libre de desarrollar una relación con María era tan cálida y su amor por mí tan evidente."

Birgitte Phillipides, presidente de Polyamorous NYC, se siente "gloriosa y maravillosa" al ver que alguien cumple con los deseos de su pareja. Recientemente el cónyuge de uno de los compañeros de Birgitte le contó que la amaba de una forma platónica. "Nada en este estilo de relacionamiento supera eso," dice ella.


"Cuando la felicidad de otro es tu felicidad, es amor".

La felicidad de Shara, Anita y Birgitte parece desafiar al conocido adagio, "no se puede tener todo lo que uno quiere." ¿No crearían este tipo de relaciones celos e inseguridad?

"Sí requiere una buena cantidad de inteligencia emocional y madurez," dice Anita. Su paso de la monogamia a experimentar compersión en relaciones abiertas le exigió hacer algo de "estiramiento emocional".

"Si siento celos, es probablemente porque no estoy teniendo alguna de mis necesidades satisfechas, y eso normalmente es porque no lo pedí o no creé el ambiente para recibirlo," dice Birgitt. Ella siente que ser franca acerca de sus celos es el primer y más importante paso para superarlo.

Las tres mujeres afirmaron directa o indirectamente que puedes evitar o superar los celos y la inseguridad asegurándote que las necesidades de todos sean satisfechas y de que todos los integrantes están igualmente felices. Alcanzar ese equilibrio parece esencial para que las personas en relaciones abiertas experimenten la compersión.

Estas mujeres están felices sin culpa alguna con sus relaciones no monógamas, y la compersión parece ser un apreciado beneficio de este estilo de vidda. Para estas mujeres, el amor no es un juego de suma cero; puede ser compartido y disfrutado a través de múltiples personas en formatos no tradicionales.


N. del Traductor:
* Levantar: equivalente a "ligar".

El artículo original puede leerse aquí, en inglés.

sábado, 11 de enero de 2014

Casado pero no exclusivo

Para algunas parejas, estar en pareja no es suficiente.
Por Brooke Lea Foster.


A Kyle no le gustaba la idea de ver a su esposa tener sexo con otro hombre. Aunque él no era del tipo celoso, podía verla coquetear con otro sin sentir algo, el voyeurismo no lo excitaba.

Pero las reglas del matrimonio cambiaron para siempre entre Kyle, un papá amo de casa y Hope, una psicoterapeuta, cuando decidieron abrirse a otras parejas románticas y sexuales. Fue idea de Hope.

"No es que lo que teníamos no fuera bueno", dice ella. "Sólo quise probar algo distinto".

Así fue como Kyle se encontró a sí mismo en la habitación de otro hombre, hace dos años, cuando insistió en seguir a quien estaba saliendo con Hope. Kyle, de 42 años, se precia de ser un esposo amoroso y quiso asegurarse de que su mujer fuese tratada respetuosamente, inclusive con ternura, durante el sexo. "Es muy protector conmigo" dice Hope, de 36 años.

Este es el punto en el que la mayoría de la gente empieza a buscar "huecos" en el matrimonio entre Kyle y Hope; razones por las cuales tener múltiples parejas no tendría sentido, o para los de mentalidad menos abierta, por qué ésta pareja suburbana enloqueció: ¿Acaso son infelices? Su vida sexual debe ser mala. Deben haberse metido en algo pervertido, ¿cierto?. Sin embargo la respuesta, ellos juran, es no, no y no.

Kyle y Hope han estado casados por diez años. Tienen dos niños pequeños, una bonita casa en Alexandria, y una relación estrecha. Tienen tanto sexo como es posible tener con dos niños cerca, pero ellos se aman. Por eso es que Kyle dudó cuando Hope le sugirió abrir su matrimonio. La vida con ella era tan buena, ¿por qué arriesgarse a arruinarla implicando a otras personas? Con todo, él estaba intrigado.

"Lo vimos todo como un gran experimento", dice Kyle. "Quisimos tratar y ver cómo era."

Le fue difícil al principio. Mientras que a Hope le resultaba fácil encontrar hombres con facilidad, Kyle no había tenido mucha confianza durante sus citas cuando tenía alrededor de veinte años. De repente volvía a estar incómodo en fiestas tratando de entablar conversaciones con mujeres. Se paseaba por las listas "poliamorosas" en Craiglist y OkCupid, buscando mujeres dispuestas a tener múltiples citas a la vez. Trataba de recordar cómo se coquetea: Usa tu ingenio. Escuchar en mayor medida que hablar. Mostrar un lenguaje corporal amigable.

Entonces conoció a Jane, una rubia alta y curvilínea, en una fiesta para gente poliamorosa. "Fue algo instantáneo," dice él. Intercambiaron sus números telefónicos, y ella le envió un mensaje de texto esa misma noche: "Tal vez podamos cenar alguna vez." Jane era casada también y vivía con su esposo y una hija de ocho años, en Laurel. En su primera cita, Kyle la llevó a un restaurante japonés de carnes cercano a la casa de ella. Se acariciaron en el carro, luego regresaron con sus respectivas familias. Hope le dio ánimos a Kyle, a ella realmente le gustó Jane.

Pocos meses después de encontrar a su nueva pareja, Kyle empezó con las quedadas en las noches de viernes. Jane y su hija, Anya, empacaban una maleta y enfilaban hacia la casa de Kyle cada viernes en la tarde. El podía darle un beso ligero en los labios cuando ella llegaba, pero nada mas hasta que los niños se durmieran.

"Para los niños era como un juego de citas," dice Kyle. Anya se iba con su hijo de 7 años. Después de que Kyle y Jane acostaran a sus hijos, los dos hacían la cena, se contaban cómo había sido sus semanas, miraban una película. Dormían en la habitación principal; Hope pasaba la noche del viernes en casa de su novio.

"Se lo explicamos a los niños de una manera acorde a su edad," dice Kyle. Poniéndolo simple, les dice que su amiga Anya viene a pasar la noche. Dice que los niños se alegran mucho. Kyle sabe que las preguntas se volverán mas complejas conforme pasen los años, y dice que se las arreglará llegado el momento. Por ahora tienen cuidado de llamar "amigos" a sus parejas, y de no tocarse, ni siquiera coquetear, en frente de los niños.

Así es como él lo explica: "Si miras la relación que tenemos Hope y yo, el sexo era el principal conector. Si quería sexo, tenía que obtenerlo de ella. Pero cuando cada uno de nosotros puede acostarse con quien quiera, el sexo deja de ser una razón para estar juntos. Por un instante ésto me hizo sentirme un poco a la deriva, estaba atemorizado de dejar ir ese vínculo. De repente nos preguntamos a nosotros mismos: ¿Por qué estoy con ésta persona ahora, si no es por el sexo? Ese es el por qué ésta experiencia ha hecho que nuestra relación se fortalezca. Sigo con Hope porque la amo. Es maravillosa. Tenemos hijos. Construimos una vida juntos. El sexo es solo un aspecto mas del por qué estamos juntos."

***

Y el sexo es solo una de las razones por las cuales hay parejas que practican el poliamor. Esa palabra significa "muchos amores", y eso es lo que lo diferencia del intercambio de parejas (swinging), el cual se trata mas de las conquistas sexuales que de entablar conexiones significativas. Las parejas poliamorosas quieren relaciones a largo plazo con otras personas, no solo encuentros de una noche. Quieren tener la libertad de enamorarse de otra gente, de experimentar ese torrente maravilloso de dopamina que viene al conocer a alguien nuevo, de oír todas las historias de esa persona por primera vez, de estar despierto toda la noche oyendo música vieja o hablando de los libros favoritos.

Los poliamorosos no creen que la monogamia esté mal, sino que piensan que no es adecuada para todos. Pero oír habla de monogamia a parejas "poli" es como escuchar a un ex-estafador reflexionar sobre sus años en la cárcel.

Jonah, un contratista gubernamental en Virginia del Norte, describe a la monogamia como un "ancla" alrededor de su tobillo. "Sentía que me ahogaba en mi matrimonio", dice. Crió cuatro niños como un cristiano evangélico, pero después de serle infiel a su esposa consideró que debía haber un mejor modelo para el matrimonio. Se divorció de su mujer de entonces y conoció a una mujer llamada Olivia en un happy hour para jóvenes profesionales en Lulu, un antiguo bar en Georgetown, en 2004.

Olivia trabajaba en relaciones internacionales. Era inteligente, bella, exitosa, "Hablamos pronto del hecho de no sentirse como si pudiésemos representar todo el uno para el otro", dice Jonah. "No quisimos ponernos esa presión."

Jonah y Olivia se casaron un año después, y abrieron pronto su relación a otra gente. Se inclinan hacia los "unicornios", un término en la comunidad poliamorosa referente a mujeres bisexuales sin vínculos (las cuales son consideradas tan raras y especiales como los unicornios). Dice Olivia: "Todavía me atrae la idea de estar casada. Hay algo profundamente integrado en eso de un hombre y una mujer, y no podría dejarlo. Mis otras relaciones son como un bono."

Muchas parejas poli expresan un sentimiento similar: Tener más de una pareja puede hacerte sentir mas pleno, con cada persona nutriendo un aspecto diferente de tu personalidad. "Muchos de nosotros no queremos terminar una relación con alguien a quien amamos realmente para llenar otras necesidades", dice Anita Wagner Illig, partidaria del poliamor en DC y fundadora del sitio PracticalPolyamory.com, que imparte clases a gente interesada en éste estilo de vida. Illig describe una situación ideal como una que "nos permite tener una pareja que comparta nuestra pasión, digamos que por el golf, mientras que con otra compartimos nuestro lado activista o tenemos gran química sexual."

***

Las relaciones abiertas no son nada nuevo. Elisabeth Sheff, socióloga y autora de The Polyamorists Next Door, quien ha estado estudiando familias poliamorosas por una década, asegura que hubo grupos en los EEUU practicando el amor libre como alternativa a la monogamia ya en el siglo XIX. En las décadas 60 y 70 del siglo veinte las comunas, que algunas veces incluían alguna forma de sexualidad atípica, se volvieron populares, y el matrimonio grupal y el intercambio de parejas se convirtieron en formas fascinantes de experimentación sexual. (La libertad conquistada fue aplastada por la epidemia de SIDA en los ochentas.)

Las tasas de divorcio han estado rondando el 50% por años (sin ser exactamente una evidencia de triunfo cultural) y mucha gente se plantea no ser como sus padres sin saber qué es lo que pueden hacer diferente.

Lindsey, Anthony y Vanessa, la triada
co-protagonista en la serie Polyamory: Married
and Dating.
Existe evidencia anecdótica de un despertar en el interés por el poliamor en años recientes. El año pasado, Showtime* transmitió siete episodios de un reality show acerca de dos parejas poliamorosas en California, llamado 'Polyamory: Married and Dating' (Poliamor: casado y teniendo citas) (La segunda temporada empieza el 15 de agosto**). E Illig afirma que los grupos sociales interesados en el poliamor han incrementado su número en fechas recientes.

Como en la mayoría de las grandes ciudades, la comunidad poliamorosa de Washington es estrecha. "Puede ser un poco incestuoso" dice Olivia. La gente tiende a conocerse en fiestas de amigos, aunque sitios como OkCupid permite que sus usuarios busquen individuos poli, y existen grupos de Meetup.com en DC, Virginia del norte y Baltimore. Un grupo poli de gente veinteañera solía reunirse mensualmente en DC Bread & Brew, cerca de Dupont Circle, identificando su grupo con una copia sobre la mesa de los libros 'Opening Up' o 'The Ethical Slut', que tratan sobre las relaciones abiertas.

Sheff dice que los poliamorosos tienden a ser gente con buena educación, de clase media alta o acaudalada, debido en parte a que hay un menor riesgo para ellos de ser expuestos. (Si puedes pagar por el mejor abogado de la ciudad probablemente no vas a perder la custodia de tus hijos por tener una pareja o dos.) "Los privilegios sociales pueden ser un muelle que haga del inconformismo algo seguro", asegura Sheff.

A la vez, las parejas lugareñas dicen que el poliamor brinda un escape de las trampas sociales de Washington. No hay que competir por igualarse a otras familias en los círculos poliamorosos. A menos que alguien en esas familias quiera una noche de pasión.

Jonah afirma: "En DC, vas a algún evento y encuentras a todos alardeando sobre donde trabaja o lo que hace. Es muy cansador. En la comunidad poliamorosa la gente se reúne para pasarla bien. Te conectas a un nivel mas interpersonal. Conocí a alguien por mas de tres años antes que me enterara a qué se dedicaba, y me sorprendió cuan alta era su posición en el gobierno. En la comunidad poli no se trata de a quién conoces sino de quién eres."

Como lo reporto en éste artículo, queda pendiente una pregunta: al fin y al cabo ¿por qué se casan? ¿Por qué no permanecer solteros y tener múltiples citas? De alguna forma el intercambio de parejas tiene mas sentido porque solo se trata de necesidades sexuales, mientras que las parejas poliamorosas desarrollan relaciones completas con sus miembros, lo cual podría parecerte abrumador. Imagina regresar muy alegre de una primera cita solo para conseguir a tu pareja con el corazón roto por una relación.

Muchos poliamorosos estuvieron antes implicados en experiencias miserables de matrimonios monógamos y se volvieron al poliamor porque pareció una alternativa mas realista. Otras parejas pasan años juntos antes de decidir abrir su relación. Algunos tuvieron baja autoestima en su juventud y usan al poliamor para sentirse mas deseables por su pareja, ya que ahora otros han mostrado interés en ellos. Algunos inclusive consideran al poliamor una orientación sexual; lo consideran tan natural como ser gay, por ejemplo.

Shaff dice que los hombres usualmente son los que preguntan a sus esposas cómo se sentirían si abriesen su matrimonio. Ellos piensan que el poliamor será uno de sus sueños mas increíbles: pueden acostarse con quien quisieran, tener citas y aún así regresar cada noche a casa a cenar con su esposa y acurrucarse en el sofá. Pero no siempre sale todo como estaba planeado.

Tiende a ocurrir una de dos cosas, alega Sheff: los hombres se dan cuenta que quieren tener citas pero no quieren que sus esposas también lo hagan. O encuentran el poliamor muy complicado. Es ya suficientemente duro mantener una relación andando. ¿Cómo manejas los estados de ánimo, expectativas y necesidades sexuales de tres personas? "Muchas veces bromeamos que lo mas difícil del poliamor es hallar el tiempo", dice Anita Wagner Illig. "En verdad, el poliamor no es para debiluchos. Es rudo."

Sorpresivamente, según Sheff, muchas veces son las mujeres las que prosperan más en el poliamor. Ellas tienden a disfrutar desarrollando conexiones emocionales con otras parejas en mayor medida que los hombres, y les gusta el impulso que les da en sus matrimonios.

"Un esposo no puede hacer lo que le gusta diariamente y escaparse de las consecuencias", dice Shaff. "De repente una esposa tiene el poder de expresar su opinión retirándose." Por ejemplo, mientras una esposa monógama no va a pedir el divorcio porque su marido no lavó los platos, una mujer poliamorosa se puede sentir fastidiada y marcharse a casa de su otra relación para desahogarse. El cuidado de los hijos tiende a ser mas igualitario porque ambos miembros de la pareja se hallan planificando citas en su calendario social. Además las mujeres llevan ventaja porque hay menos mujeres poli que hombres.

"Es tan común que se ha vuelto cliché", dice Sheff. "Los hombres llevan a rastras a sus esposas al poliamor. Entonces ellos se desaniman, ya no quieren hacerlo más y sus esposas se preguntan "¿Qué? Esto es grandioso."

***

Ese fue el patrón en el que cayeron Rourke y su esposa Janie. Se casaron en 2002 y decidieron intentar el intercambio de parejas varios años después. "Amo a mi esposa. Haría lo que fuese por ella, es mi mejor amiga," dice Rourke, de 45 años, que vive en Rockville. "Pero sexualmente no éramos tan compatibles como otras personas podrían ser. Empecé a interesarme sexualmente por otras mujeres y quise ser franco con ella en ese aspecto."

Su esposa no estaba demasiado entusiasmada con el intercambio de parejas, ella anhelaba una mayor intimidad emocional con la gente con la cual se involucraba, pero se acostumbró. La pareja desarrolló cercanía con algunas de sus parejas de intercambio y pronto se vieron implicados emocionalmente en relaciones de largo plazo con ellos.

Mas recientemente Rourke se ha desencantado de éste estilo de vida. Se deprime cada vez que su esposa hace planes con su pareja. Admite que es en parte porque él no está teniendo citas en éste momento. Pero también teme que su esposa termine marchándose.

"Cuando te vinculas emocionalmente a alguien más, puede diluir tu propia vinculación a tu pareja," alega Rourke. Sabe que su esposa está enamorada de su novio actual, y sabe que además tienen una buena vida sexual. Pero lo que más le incomoda es cuán conectados lucen en frente de él. Algunas veces Janie, de 47 años, y su novio se acarician los brazos amorosamente delante de él. Un gesto sin importancia, pero que vuelve a Rourke loco de celos.

El día en el que lo entrevisté, Rourke dijo que le iba a pedir a su esposa que rompiera con su novio. "Quiero volver a un matrimonio monógamo", dijo. "Me cansé de las fiestas. He tenido sexo con muchas mujeres, más de lo que pensé tener en toda mi vida, pero quiero que regrese mi esposa." Pocos meses después decidieron dejar la comunidad poliamorosa y regresar al intercambio de parejas, el cual considera Rourke ser menos amenazador para su relación.

Él y su esposa hicieron un acuerdo hace años sobre priorizar su matrimonio sobre otras relaciones.

"Todos dicen que una persona no puede serlo todo," expresa Rourke. "Pero tal vez no necesitas todo en una relación. Es una visión muy hedonista de las relaciones, eso de que distintas personas puedan llenar todos tus aspectos. Es una forma fácil de salir lastimado."

***

Cada pareja poliamorosa tiene reglas, un conjunto de límites establecidos por ambos miembros. Cambiar las sábanas después de compartir la cama marital con alguien más se da por sentado. En algunas parejas se quiere saber cada detalle de las citas que haya tenido cada miembro, mientras que en otras no se quiere saber nada. Algunas parejas se asignan una noche de la semana que es solamente suya. Muchas quieren saber si algún miembro tiene una nueva pareja, muchas veces quieren conocer a la persona.

Jonah y Olivia han sido poliamorosos por unos pocos años, pero él dio un paso en falso que les enseñó cuán frágil puede ser un matrimonio abierto. Acordaron no tener citas fuera del círculo poliamoroso, pero mientras Olivia estaba en un viaje de trabajo de varias semanas el año pasado, él empezó una relación con una mujer que se identificó como monógama. (Ella gustaba de Jonah pero no le interesaba hacer un trío. Otra regla: No trates de convertir a una persona monógama, siempre se termina con alguien lastimado.) Olivia no se enteró de nada hasta que regresó y Jonah le dijo que tenía una conexión física con ésta mujer. Quería que Olivia la conociese.

Olivia estaba molesta, dijo que la mujer era agradable pero nada garantizaba su capacidad para llevar adelante relaciones poliamorosas. ¿Quién podía asegurar que no quisiese retornar al esposo de Olivia a la monogamia? Eso hacía de esa mujer un factor impredecible, así que Olivia le pidió que terminara con ella. El estaba reacio, pero tuvo que hacerlo, las necesidades de Olivia estaban primero. Jonah reconoció que traspasó una barrera.

Para algunas parejas poli, la única regla es usar condón. Jesse, un consultor de tecnologías de la información en Reston que ha estado en relaciones abiertas por años, se casó en 2011 con Lily, que también era poliamorosa. Recientemente una antigua novia de Jesse llegó a su ciudad para un concierto, y él le ofreció su sofá en su apartamento de una sola cama. El se acercó a Lily pocos días antes de la llegada de la mujer: "Cuando ella llegue va a querer sexo, ¿Está bien para ti?" Lily estuvo de acuerdo. Dice Jesse: "No hay escabullidas para mí o para mi esposa, tampoco ilusiones sobre lo que puede o no estar pasando. Ambos somos increíblemente abiertos el uno con el otro."

Esa noche, Lily se quedó en su habitación leyendo mientras Jesse se la pasaba con su exnovia en el sofá. Cuando entró a la habitación para buscar un condón ella no dejó su libro. "¿Todavía quieres que use un condón, cierto?" preguntó él, ella asintió. Lily y su esposo son de "fluidos confinados", lo que quiere decir que no usan condón entre ellos pero sí con otras personas, a menos que ambos estén de acuerdo e integren esa persona a su círculo de "fluidos confinados".

Esta distinción es crítica. En un matrimonio con pocas barreras sexuales necesitan una manera de protegerse de las ETS.

***

Cuando un matrimonio monógamo está pasando por un mal momento, un miembro de la pareja puede pensar que al invitar a otra persona puede mejorar la relación. Muchas veces es un error. "Sabemos que el poliamor no es una forma de arreglar una relación", dice Illig.

La práctica también tiende a dividir el matrimonio si uno de los miembros ya está siendo infiel y sugiere el poliamor para sentirse bien acerca sus indiscreciones pasadas, lo cual puede haber estado pensando Newt Gingrich cuando alegó haberle solicitado a sus antiguas esposas un matrimonio abierto.

Otro escollo surge cuando los dos miembros están de acuerdo con tratar el poliamor pero solo a uno le gusta, o si un miembro tiene baja autoestima; de repente pueden estar peleando por asuntos como abandono o celos.

Pero como lo dice Kyle, el amo de casa, cuando el poliamor funciona puede hacer de los miembros de la pareja mas generosos con sus contrapartes, libres de celos mezquinos y de estrechez de miras. Recuerda ver a su esposa Hope enamorarse de otro hombre y cuán feliz la hizo eso. Ella estaba en lo mas alto de las escaleras, radiante. Cuando le preguntó qué pasaba ella le dijo "¡Me dijo que me amaba!" Kyle sonrió.

"Si puedes sentir alegría de la alegría de otras personas, aún cuando no seas la causa, entonces puedes ser poliamoroso", él dice. "Si no es así, vas a estar en conflicto. Pudo haber sido muy egoísta de mi parte estar molesto en ese momento. Pero no lo hubiese sabido a menos que tratara."


Referencias:
* Una productora de contenido visual para entretenimiento, al estilo de HBO.
** Se refiere a agosto del 2013.
Nota: todas las localidades citadas corresponden a los EEUU.

Artículo traducido por Selenio Escrito, el original puede leerse aquí en inglés.

jueves, 9 de enero de 2014

Sobre el amor y la compañía en las relaciones

Marie S. Crosswell explora la noción radical de que tu compañero en tu vida y tu pareja romántica pueden no ser la misma persona. 



El hecho de que las personas romántico-sexuales igualan "acompañante estable" con "compañero romántico-sexual" es tan desconcertante para mí, que cada vez que pienso en ello siento como si mi mente se pusiera completamente en blanco y lo único que quedara es un enorme signo de interrogación. Esto tiene incluso menos sentido que el álgebra lineal. Está tan más allá de mi capacidad de entender, que difícilmente pueda superar el "¿CÓMO ES POSIBLE?" lo suficiente como para intentar analizar la lógica que le subyace.


Si necesitás sexo, genial.

Si necesitás relaciones románticas, genial.

Si necesitás sexo y relaciones románticas, y siempre necesitas que vengan en un único paquete, genial.

Pero ¿cómo y por qué una persona creería que tu compañero primario - la persona con la que vives y compartes tus responsabilidades prácticas, con la que tienes una casa, etc. - debe ser también tu pareja romántico-sexual, como si fuera una ley universal y sea absolutamente imposible salir de ese esquema?

Esto es completa y totalmente irracional. Hay una lógica detrás, seguro, pero hay cero racionalidad (por cierto, lógica y racionalidad son cosas distintas).

De vez en cuando veo a o escucho hablar de una amistad entre dos personas sexuales que en realidad tiene peso emocional. (Casi siempre, los dos amigos son adolescentes o adultos jóvenes, porque la vasta mayoría de los adultos sexuales no pueden hacer valer ni un carajo una amistad). Es tan obvio que los dos amigos se aman, se llevan tan bien, su relación vale la pena y es 99% positiva, estable y sentimental, etc. Tienen un entusiasmo el uno por el otro. Pueden ser ellos mismos cuando están juntos. Todos los ingredientes para un compañerismo seguro, sano, positivo y feliz están allí mismo, en esa amistad.

Pero, en vez de ello, pasarán toda su vida buscando una pareja romántico-sexual para cubrir ese rol de "compañero".

Incluso aunque las relaciones romántico-sexuales sean el tipo más volátil de conexión humana. Incluso aunque la tasa de divorcio en los EEUU sea del 50%. Incluso aunque construir familias nucleares en base a relaciones monógamas romántico-sexuales haya creado una sociedad llena de hogares destruídos y niños que tienen poca estabilidad, si es que la tienen. Incluso aunque la mayoría de las personas romántico-sexuales que afirman creer en la monogamia sexual -porque nuestra cultura dice que la monogamia es buena y la no-monogamia es mala - en la práctica apestan grandiosamente en cumplirla. Incluso aunque cohabitar con una serie de amantes pasa facturas emocionales y prácticas altamente incómodas cuando la pareja rompe y alguien debe mudarse repentinamente. Incluso aunque sea cincuenta millones de veces más probable que sufras abuso físico, mental, sexual y emocional por parte de una pareja romántico-sexual con la que vives que de tu mejor amigo. Incluso aunque la frecuencia de conflicto en una relación romántico-sexual es en general exponencialmente mayor que entre mejores amigos.

Podría continuar.

Me parece una total locura, que cualquiera pueda tener un mejor amigo real lo suficientemente compatible como para que la relación dure mucho tiempo - ¡sin siquiera un compromiso formal! - y elija vivir un estilo de vida en donde tener un hogar, una familia y un compañero recaiga completamente sobre sus relaciones romántico-sexuales. Es una locura para mí que cualquiera pueda tener un mejor amigo, un genuino mejor amigo, que provea CADA UNA DE LAS PEQUEÑAS COSAS QUE BUSCAN EN UN COMPAÑERO CON EXCEPCIÓN DEL SEXO, y decida poner no una, sino toda una serie de compañeros sexuales por encima de ese mejor amigo, en la búsqueda de la mágica Pareja Monógama Romántico-Sexual Que Te Hará Feliz Por Siempre Jamás.

Y no se trata de tener o no tener sexo. El asunto no es rechazar el amor romántico o la amistad. No es una elección entre uno y la otra.

Se trata simplemente de organizar las relaciones.

Podrías tener un compañero primario no sexual, no romántico con el que vives, que está allí emocional, física y financieramente, que está allí para cuidarte si surgen problemas médicos, que está allí para ayudar a criar un hijo si quieres uno, que está allí para darte compañía en el hogar e irse de vacaciones contigo y ayudar a mantener la casa, etc. - ¡y aún así tener vida sexual y relaciones románticas!

Y, por Dios, ¡tendría mucho más sentido en cada uno de los niveles! Podría empapelar las paredes de mi habitación con todos los beneficios de convertir a tu mejor amigo en tu compañero no romántico/no sexual, en vez de un amante que pueda o no permanecer contigo a largo plazo.

¿Cuántas personas sexuales sólo en los EEUU están desperdiciando sus vidas en una montaña rusa sin fin de relaciones romántico-sexuales seriales, buscando a la persona perfecta, casándose y divorciándose, llegando y partiendo, diseminando niños por todo el lugar, viviendo en malos matrimonios o cohabitando relaciones romántico-sexuales, engañando a sus amantes, peleándose noche tras noche, una y otra vez? ¿Por qué? ¿Por un hogar? ¿Por amor? ¿Por disfrutar de compañía? ¿Por una familia feliz?

Podrías tener todo eso con tu mejor amigo - si sos lo suficientemente afortunado para tener uno - sin siquiera esforzarte

Sin embargo, subordinas a ese mejor amigo a todas esas parejas sexuales/amantes, a cónyuges a los que terminas odiando, a relaciones romántico-sexuales que duran tres meses o seis o un año decepcionante, a relaciones romántico-sexuales que roban años de tu vida antes de implosionar finalmente. ¿Cuánta gente encuentra realmente lo que busca en la sexualidad romántica?

Si quieres una vida hogareña, estable, que exija poco mantenimiento, amorosa y atenta; si quieres que haya alguien allí contigo que te acepta y gusta de vos exactamente así como eres; si quieres a alguien para compartir tu vida que se encargará de cuidarte y serte leal, y aún así darte la libertad de ser quien eres y conectar con otras personas - entonces sé compañero de un mejor amigo, si tienes la suerte de tener uno. Y todavía puedes tener sexo y puedes tener aún relaciones románticas, y si esas relaciones romántico-sexuales resultan ser consistentemente de corto plazo o problemáticas, cuanto menos tienes aún un hogar y un acompañante fijo, y una fuente de amor y apoyo que no se quiebra cuando tu relacionamiento sexual del momento sí.

Esta es pura racionalidad, para mí. Tiene que ver con maximizar tus chances de una vida hogareña estable, feliz y amorosa, y de reducir el impacto negativo de las relaciones romántico-sexuales sobre tí y sobre tus hijos, si los tienes. En vez de buscar una pareja romántico-sexual que sea tu Todo, déjala ser sólo tu pareja romántico-sexual, y convierte a otra persona en tu compañero, tu socio financiero, aquel con quien convivas y comparta responsabilidades paternas, tu mejor amigo.

Si tuviese alguna razón para creer que una persona romántico-sexual fuese capaz de comprometerse a un régimen de compañerismo no sexual/no romántico y si tuviese un mejor amigo sexual, y ese mejor amigo quisiera ser mi compañero, me comprometería y sería compañera no monógama con ellos. Y no me importaría sus vidas sexuales o sus relaciones románticas con otras personas, siempre que pudiese confiar en que mi compañero estuvo comprometido con nuestro hogar y nuestra amistad. Probablemente ayuda mucho el que yo sea anarquista relacional radical y no esté buscando ningún tipo de monogamia estricta (el tipo sexual es irrelevante; el tipo emocional es impracticable para mí), pero incluso si a ese compañerismo estuviera faltandole algunos elementos que quisiera en mi vida - como afecto físico, digamos - aún así no tendría problema en ser compañera de mi amigo en forma definitiva, siempre que pueda estar en búsqueda de otras relaciones también.

Simplemente no entiendo cómo alguien podría dejar pasar la oportunidad de convertir a un mejor amigo en un compañero con quien convivir a largo plazo, sacrificándolo por la sexualidad romántica. No lo puedo entender. Es incomprensible.


Traducido del inglés, el artículo original puede consultarse aquí.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Bisexuales: aquí estamos, somos queers, no somos unicornios*

Aunque el término que nos define con certeza sugiere lo contrario, los bisexuales no tienen muchas opciones. Podrías plantear que hemos duplicado nuestras chances en el amor, pero en la cultura popular ves a heterosexuales, cada vez más a parejas homosexuales e incluso remeras en televisión pero es muy raro que haya una descripción mediática de una bisexualidad.

Y si lo hubiera, podés apostar que será extraño.

¡Como si ser bisexual te vuelve la persona desinhibida tipo hada madrina de la comunidad QUILTBAG!**. Tenemos a Bríttany la alegre unicornio bisexual en Glee; la sociópata en Bajos instintos; y ahora creo que Mulan en Once upon a time ha sido sutilmente empujado a salir del closet.

Besé a la primera mujer a los 12 años. Era una cuestión de atracción, no una declaración política. A los 18, viví con una mujer y nunca hablamos acerca del hecho de que estábamos en una relación. Entre nosotras, no había una definición de términos en la relación porque realmente allí no debía haberla. La gente preguntaba si estábamos juntas y nosotras lo pasábamos por alto. Decíamos que éramos amigas.

Buenas amigas.

Cuando era más joven, no estaba segura de sincerarme con mi familia, porque las declaraciones homofóbicas eran rutina y sabía de las altas tasas de jóvenes queer sin hogar. "No es asunto de nadie más", me diría a mí misma.

El único lugar en el que ella y yo existíamos como pareja era en un club gay local. Era pequeño y aún así fabuloso, de una forma que solamente los bares gays pueden serlo. Pinturas de neón manchaban las paredes, y los baños eran mugrientos. Habríamos de salir con feliz anticipación cuando podíamos conseguir arañando el dinero para pagar la entrada. Una vez que estábamos allí, no teníamos que explicarnos porque la gente no preguntaba. Aceptaba si estaban juntos, o algo como eso. Si venías con un hombre y una mujer, y bailabas con ambos nadie trataría de inferir qué significaba eso.

Ser bisexual es un misterio para algunas personas, y creo que parte de ello es que es algo que no ves. La bisexualidad es generalmente usada como una figura retórica en los medios. Estamos en el estado Will y Grace: bidimensional, pero con un ribete promiscuo o sicópata. Las únicas desviaciones remanentes en la escala de Kinsey. Los escritores mainstream definen a la bisexualidad por la persona con quien tenemos sexo más que como un aspecto de nuestras identidades.

Cada vez que dices alguna mierda bifóbica
muere un unicornio
La pura naturaleza de la bisexualidad nos vuelve predispuestos a ser borrados. Cuando mis dos amigas bisexuales salen juntas, la gente ve dos mujeres y las asumen lesbianas. Y estar en una relación heterosexual, es un poco como vivir una vida en el armario. Estuve sentada frente a amigos que me decían que los bisexuales no existen, y he tenido que decir, "estoy aquí mismo. Soy real."

Lo cierto es que somos muchos, pero no muchos somos visibles. En un reporte Pew*** de 2013 sobre la comunidad LGBT en Estados Unidos, era mucho menos probable que los bisexuales se visibilizaran a gente importante en sus vidas que las lesbianas y los gays. Mientras el 77% de los gays y el 71% de las lesbianas reportaron que las personas más importantes en sus vidas sabían de su orientación sexual, el número de bisexuales era un mucho menor 28%.

Cuando estoy en una relación heterosexual, las comunidades LGBTQ parecen menos accesibles. La gente se queja de las parejas heterosexuales que se acercan a las barras. Y lo entiendo. Recuerdo que era necesario que ese sea un espacio donde puedas ser queer sin el escrutinio heteronormativo.

Y aún así no soy hétero. Aquí estoy. Existo.

Por Danielle Paradis
Artículo original en inglés aquí.


* Unicornio: dícese de la persona (usual pero no exclusivamente mujer) bisexual que está dispuesta a unirse a una pareja heterosexual (con tendencia poliamorosa) con el fin de implicarse sexual y afectivamente con ambos miembros. Se le llama así porque en el imaginario del colectivo poliamoroso es considerado "mítico" y poco probable de ser encontrado. 

** QUILTBAG: acrónimo de Queer/Questioning, Undecided (indecidido), Intersex, Lesbian, Transgender/Transsexual, Bisexual, Allied/Asexual, Gay/Genderqueer. Pretende ser un término más inclusivo que LGBT.

***Reporte Pew: es una web que publica tendencias sociales y demográficas, la publicación citada en el artículo puede leerse en inglés aquí.

Flotante